martes, 7 de marzo de 2017

Una abogada en la cocina: Tortilla de grelos.

Una abogada en la cocina: Tortilla de grelos.:     Cocinamos para las personas que queremos y, cuando es así, nos esmeramos, ponemos empeño y cariño para que, nuestros seres querid...

Tortilla de grelos.





    Cocinamos para las personas que queremos y, cuando es así, nos esmeramos, ponemos empeño y cariño para que, nuestros seres queridos al comerla,  sientan todos esos sentimientos que, a modo de condimento, hemos puesto al prepararla. Ayer fue el cumpleaños de mi amor y, como era lunes, no había hecho compra y .....en fin, todas esas cosas que pasan después del fin de semana, buscando, buscando, encontré unos grelos que, previamente escaldados, había congelado; patatas y huevos suelen  ser de "fondo de despensa" y me puse manos a la obra. A todos nos gustó y eso que estaba un poco sosa.

Necesitamos: huevos, esta lleva ocho de gallinas de casa; patatas, yo calculé una grande por cabeza y dos pequeñas de propina; un trozo de jamón serrano; una cuña de queso cremoso; grelos cocidos (debían de ser sobre trescientos gramos) y sal. 

Lo primero pelar patatas, lavarlas y cortarlas para tortilla. Cortamos el jamón en dados pequeños. Sartén grande, aceite de oliva bien caliente y freímos las patatas con el jamón. 
Mientras se van haciendo, cortamos los grelos (que estén bien escurridos es importante) y el queso en dados pequeños y lo mezclamos todo bien. 
Probablemente, entre baile y baile a las patatas en la sartén, nos dará tiempo también de batir los huevos y  añadirles sal, es mejor hacerlo en un cacharro grande para luego poder mezclar todo en él y no tener que ensuciar otro.

Cuando las patatas y el jamón ya están a nuestro gusto, las escurrimos bien, las echamos en el huevo, añadimos los grelos con los dados de queso y mezclamos todo con cariño y con esmero.

Ponemos al fuego la sartén y cuando está caliente, echamos la mezcla. No soy yo quien para dar lecciones de tortilla, osea que cada uno la cuaje como le parezca. 

El resultado estupendo, una tortilla distinta y un plato completo, verdura, hidratos, proteína, mucho cariño y buena intención.  

Deseo que os guste. 

martes, 15 de noviembre de 2016

Tarta de manzana y crema.




Llevo una temporada un poco perezosa, pero es hora de recuperar el placer de compartir mis recetas. Esta la he preparado el Domingo para el postre, algo dulce y rico para disfrutar de un día sin trabajo y en familia. Es una receta sencilla, con hojaldre congelado y crema pastelera con un sobre de flanín. El resultado muy bueno, la mía como siempre bastante dulce, pero eso es a gusto del consumidor. 

Necesitamos: para la Crema: un sobre de preparado para natillas o flán, cuarto litro de leche (yo he puesto mitad leche y mitad nata líquida y ha quedado una crema contundente y sabrosa), unas cucharadas soperas de azúcar (yo le he puesto leche condensada a ojo, en mi caso mi ojo es siempre grande para estas cosas, he sido generosa), la leche la he hervido con un palo de canela que luego he retirado para que le diera más sabor, porque la manzana y la canela es una combinación que me gusta. Necesitamos también: tres manzanas hermosas, las que más os gusten y Una placa de hojaldre congelado. 

La masa de hojaldre la sacamos del frigo o del congelador según la que hayamos comprado, la desenrollamos y la colocamos sobre un molde de tarta. 
Preparamos la crema pastelera siguiendo las instrucciones del sobre; calentamos toda la leche con el azúcar o la leche condensada, a excepción de medio vaso en el que disolvemos el contenido del sobre, cuando la leche hierve, le añadimos los polvitos mágicos, revolvemos un rato con cuchara de palo para que no se pegue y cuando espese ya estará  listo. 

La preparación es rápida y sin dolor, por lo que conviene ir preparando el horno, el mío a 190 con ventilador, la temperatura depende un poco de cada uno pero por ahí anda.

Cuando ya tenemos la crema y la masa preparadas y en la línea de salida, vamos con las manzanas, las pelamos, las cortamos en cuatro, retiramos los corazones y hacemos láminas en forma de gajos (finitos, porque en otro caso quedarían muy crudas). Esto lo hemos de hacer con rapidez para evitar que se oxide la manzana y nos quede fea. 
Sobre la masa colocamos la crema pastelera que estará tibia y sobre esta, vamos poniendo las manzanas de forma que queden bonitas, en redondo, en cuadrado, en triángulo o como más os guste, pero que tenga una buena pinta. Yo espolvoreé por encima de la manzana un poco de azúcar glas, por aquello del bronceado de la manzana, para que le diera un poco de alegría. 
Metemos la tarta al horno caliente y nos da el tiempo de pegarnos una ducha con calma. No controlé el tiempo pero creo que fueron aproximadamente unos quince minutos. Por tanto cuando metamos la tarta al horno, nos podemos duchar pero nada de mascarillas, exfoliantes, masaje corporal y demás, porque se nos quemará. 

Para rematar la tarta, tenía unos sobres, tal que este que os retrato aquí abajo, que se mezclan con azúcar (dos cucharadas), se les añade un vasito de agua y se pone a hervir todo junto. Cuando la tarta está templada, se le reparte por encima con una cuchara y queda ese aspecto brillante y gelatinoso que resulta más apetecible.







Deseo que os guste,


jueves, 15 de septiembre de 2016

Berenjenas a la napolitana.










Después de tanto tiempo y unas vacaciones maravillosas, vuelvo a mi blog con una receta que hice ayer y estaba de impresión. Los productos eran todos de primera calidad, recién recogidos de la huerta y traídos a la puerta de casa con la empresa "Covas vegetal" (lo planta y lo recoge para tí, no puedes elegir como en el super, porque solo son productos de temporada, pero son frescos y buenos). La preparación bastante sencilla como siempre. 
Entre el lote de productos había unas preciosas berenjenas y unos tomates maduros para hacer salsa. Os animo a preparar este exquisito plato italiano, seguro que os encantará. 

Necesitamos: dos hermosas berenjenas; seis tomates bien maduros; dos bolas de mozzarella; un sobre de queso parmesano rallado; una cebolla grande; un diente de ajo; aceite de oliva; azúcar y sal. 

Lo primero es lavar las berenjenas, cortarlas en lonchas un poco gruesas, (más o menos de un centímetro) y ponerlas en un recipiente con sal gorda para que pierdan su amargor. Entre tanto, lavamos los tomates, reservamos dos,  y el resto los pelamos. (yo los escaldo en agua hirviendo un minuto y es más fácil; también creo que se puede hacer metiéndolos al microondas, pero no he probado). En un fondo de aceite, doramos la cebolla y el diente de ajo, añadimos los tomates y hacemos una rica salsa. Dejamos que cueza con calma y añadimos sal y azúcar si fuere necesario. Nosotros, a otra cosa mariposa.

Las berenjenas ya han reposado y soltado todo lo que tenían que soltar y estarán perfectas, solo tenemos que lavarlas con agua fria. Luego, ponemos la parrilla del horno con un papel de cocina y colocamos las rodajas de berenjena. Las salamos, les echamos un chorrito de aceite por encima y las metemos al horno unos 15 minutos a 180 grados con ventilador o calor arriba y abajo. En mi caso, a los trece minutos ya estaban tiernas pero, para salir de dudas, no tenemos más que pincharlas con un tenedor y lo vamos a tener claro cuando están (sin pasarse porque luego acabarán de hacerse con los otros compañeros de viaje). Cuando las retiremos del horno, no lo apagamos. Somos muy eficientes y montaremos el plato en un periquete para luego acabar de hornearlo. 
El plato original creo que lleva la berenjena frita, pero me pareció más grasoso y contundente. 

El tomate progresa adecuadamente a fuego lento y,  mientras las berenjenas se asan, cogemos las mozzarellas y las cortamos en lonchas. Hacemos lo mismo con los dos tomates que hemos salvado de la salsa. 
A estas alturas ya tenemos todos los ingredientes perfectos para ser utilizados. La salsa de tomate la trituramos o la dejamos con tropezones, a gusto de cada uno.

En una fuente de horno cuadrada ponemos un fondo de salsa de tomate, luego una capa de berenjenas asadas, otra con el tomate natural que hemos cortado en lonchas, una de la mozzarella, espolvoreamos generosamente con el queso parmesano y ....repetimos, capa de berenjena,  mozzarella y parmesano, acabamos con la salsa de tomate cubriéndolo todo y espolvoreamos con el queso y la mozzarella que nos haya sobrado. 

Solo queda meterlo al horno, a 170-180 grados unos veinte- veinticinco minutos. Yo puse la fuente tapada con papel de aluminio y la destapé en los últimos diez minutos para que se gratinara y quedara más presentable. En cualquier caso y presencia aparte, lo cierto es que estaba buenísimo. 


miércoles, 29 de junio de 2016

Piruletas de pizza



Ya no me acuerdo de la última vez que escribí en el blog, pero he visto que la última entrada eran unas exquisitas berlinas. Como estamos ya en pleno verano, época de cenas con amigos, sin prisas, en buena compañía y con los hijos ya de vacaciones, esta sencilla receta de pizza en forma de piruleta, seguro que quedará de maravilla en la mesa. Son perfectas para una cena de picoteo. El sabor, el de la pizza de siempre, lo único que varia, la presentación, en resumidas, una pizza pero vestida de fiesta y verano. 

Necesitamos: una base de pizza, aunque yo os recomiendo dos o tres, luego, se comen sin darse cuenta y no duran nada; tomate natural triturado o rallado; un chorrito de aceite de oliva; orégano y albahaca; queso gallego en lonchas o mozzarella si os gusta más, aunque yo me quedo con el primero por su cremosidad y su sabor; el resto de ingredientes, quedan al gusto de cada uno, a mi especialmente me gusta la pizza con jamón serrano o salami, pero cada uno que se la prepare como le plazca.

Lo primero encendemos el  horno a 180 grados o lo que ponga el envase de la masa, es  más fiable que yo sin ninguna duda.

Cogemos la base de pizza, ponemos un pegote de tomate natural en el centro, un chorrito de aceite de oliva virgen, orégano y albahaca a discrección y untamos la totalidad de la masa. A continuación, extendemos el queso y el jamón o salami. Si le ponemos jamón cocido, yo suelo colocarlo debajo del queso. Luego, a donde la imaginación os lleve, piña, dátiles y baicon, ciruelas pasas....lo que más os guste pero, eso sí, los ingredientes picados menudos para que luego, al enrollar las piruletas, no tengamos un problema de desparrame. Con mucho cuidado, formamos con la pizza un brazo de gitano y cortamos porciones de un centímetro de grosor más o menos. Las vamos colocando encima de una rejilla (creo que se reparte mejor el calor que con una bandeja) forrada de papel de horno, dejando que corra el aire entre ellas. 
Cuando las tenemos todas listas, al horno unos diez minutos aproximadamente, aunque ya sabéis que esto depende de cada horno y la temperatura que le hayamos puesto. 
Una vez las sacamos del horno, con cuidado de no quemarnos, les vamos pinchando un palo que habremos comprado en cualquier bazar (antes era en un todo a cien y ahora, en cualquier bazar chino los tenemos de distintas modalidades y formas).
La presentación es cosa vuestra, pero quedan preciosas en un cubo de latón forrado con una servilleta de papel vistosa. Fácil, rápido, muy presentable y éxito casi seguro porque, a quien no le gusta una pizza???

Deseo que os guste. 



viernes, 6 de mayo de 2016

Berlinas.



  A todos, o casi todos, nos gustan los donuts, el problema es que cuando te lo estás comiendo piensas en la cantidad de calorías con las que estás alegrando al michelín. Estas berlinas, tienen el sabor de los donuts ricos, ricos y,  como son echas en casa, creo que algo menos de calorías tendrán; así  que  las podemos comer sin sentir tantos remordimientos. Al freirlas, quedan algo crudas en el medio y ese fue el motivo de que se inventara el donuts. Esto lo he leído en algún sitio y no se si será una verdad absoluta, pero me parece razonable; le hacían el agujerito y quedaba fuera esa parte algo cruda. La cuestión es que están muy buenas, si vamos para matrícula de honor y nos encontramos con ganas, incluso las podemos rellenar.


  Necesitamos: 20 gramos de levadura de panadero, 5 cucharadas de agua, 60 gramos de harina, esto por un lado,  y también nos hará falta: 360 gramos de harina, 70 gramos de azúcar, 2 yemas y 2 huevos enteros, 80 gramos de mantequilla, 1 cucharada de azúcar avainillado, aceite de oliva y pizca sal.


  Con los tres primeros ingredientes hacemos lo siguiente: disolvemos la levadura de panadero en las cinco cucharadas de agua. Ponemos la harina en forma de volcán en un cacharro y echamos la levadura disuelta. Amasamos todo y formamos un panecillo. Lo bendecimos haciendo una cruz arriba con la punta de un cuchillo y lo ponemos en una olla o cazuela con agua tibia, la tapamos y dejamos que repose hasta que se hinche y flote.

  Cuando el bollito haya doblado su volumen y flote en el agua como si estuviera haciéndose el muerto, ya nos podemos poner con el siguiente paso.
  Colocamos el resto de harina en forma de volcán, añadimos el azúcar, el  azúcar avainillado, una pizca de sal, la  mantequilla en trozos a temperatura ambiente, los huevos y las yemas y, con paciencia, mezclamos y amasamos todo bien. Ha llegado el momento de escurrir el panecillo y mezclarlo con la masa. Para poner en forma los brazos, amasamos todo junto unos 10 minutos, es un ejercicio que nos ayudará a lucir unos estupendos brazos este verano, según he leído, se consumen en torno a 170 calorías, es decir, demosle sin miedo y con ganas. Cuando la masa no se pegue y ya tengamos consumidas todas nuestras calorías, formamos una pelota, la espolvoreamos con harina y la colocamos en un cuenco enharinado, en un lugar tibio, a reposar la masa y nuestros brazos,  hasta que se agriete y doble su volumen. 
  Cuando ya está la masa hinchada de orgullo y nosotros también de ver lo bien que lo hemos hecho, enharinamos el lugar donde vayamos a trabajar, amasamos un poco para quitarle el aire a la masa y  la tapamos con un paño para que no se seque. Ahora tenemos que ir cogiendo  porciones de unos 50 gramos, algo menos que una pelota de golf. Preparamos un paño espolvoreado de harina y otro húmedo y colocamos las bolas sobre el enharinado tapando con el que hemos humedecido. Cuando las tengamos hechas todas, las dejamos reposar unos 30 minutos para que se vayan haciendo a la idea de la suerte que les espera. Pasado este tiempo, solo nos queda ir friendo en aceite no demasiado caliente, a fuego medio,porque en caso contrario quedarán tostadas por fuera y más crudas por dentro. A medida que las vamos sacando, las colocamos sobre papel absorvente. Luego las pasamos a una fuente y las espolvoreamos con azúcar glas. 

Que os puedo decir que no sepáis en cuanto las hayáis probado, están exquisitas. Respecto  al trabajo, parece más de lo que es y, en cualquier caso, vale la pena.

Deseo que os gusten. 


lunes, 21 de marzo de 2016

Burritos de carne con verduras.



Como hay que probar de todo, el otro día tocó burritos. Mérito tuve poco,  porque compré las tortitas hechas y solo tuve que preparar el relleno, De todas formas, estaban muy buenos, aunque algo picantes. Por error compré las tortitas picantes y pensé que nadie se daría cuenta, pero picaban bastante, aún así fue una comida estupenda y diferente, con un toque exótico. 


Necesitamos: un paquete de fajitas o burritos o tortitas de trigo, que creo que es todo lo mismo o parecido; tres cuartos de kilo de carne picada (yo compré medio de ternera y cuarto de cerdo, pero cada uno a su gusto); tomate natural, con tres tomates bien maduros, será suficiente; dos pimientos morrones bien hermosos; una cebolla; un diente de ajo y especies. En este caso las especies que utilicé fueron: sal, pimienta,  pimentón, curry, comino y una pizca de canela. 

Lo primero aderezar la carne con sal y pimienta. Lavamos los pimientos, los secamos y los cortamos en tiras. Pelamos la cebolla y los ajos y los cortamos muy finos. En una sartén grande o cazuela, ponemos un fondo de aceite, echamos primero los pimientos y los dejamos unos  minutos para que se hagan. Añadimos la cebolla y el ajo cortado y le pegamos unos paseos sartén arriba, sartén abajo. A continuación, añadimos la carne y les dejamos que den  unas vueltas todos juntos a fuego medio- bajo. A los pocos minutos, añadimos el tomate natural pelado y cortado en trozos. Revolvemos bien y vamos añadiendo las especies. Es mejor ir poco a poco, si nos pasamos no tiene arreglo. Para los que les guste el picante, pueden añadir un poco de pimentón picante en lugar del dulce. Vamos  probando y añadiendo según nuestro gusto. Dejamos todo a fuego muy lento. 
Mientras la carne y las verduras acaban de hacerse, vamos calentando las tortitas en una sartén.  Yo las pongo todas juntas y le doy vuelta a la de abajo, dejando las otras encima. Luego, la de abajo del todo la pongo arriba y dejo la siguiente de la cola, así las que ya hemos calentado aguantan el calor y podemos servirlas todas al mismo tiempo y calientes. 

El burrito lo acompañé de una ensalada variada y estaba estupendo, sencillo, rápido y un poco picante pero rico.

Deseo que os guste. 



viernes, 11 de marzo de 2016

Ropa vieja o "vintage".






El término este de "ropa vieja" ya ha pasado a la historia, ahora lo que se estila es "vintage", algo con un cierto tiempo pero que no es todavía antiguedad. Nosotros vamos a elaborar con los restos del cocido,  una "ropa vintage". La base fundamental son los restos de un buen cocido o lacón con grelos, pero la ropa vieja o vintage que se hace con las sobras, en modo alguno desmerece al cocido que nos hayamos comido el día anterior. Es más, para aquellos que tengan algunos vagos en casa a la hora de comer (les molestan las espinas del pescado, los pellejos de la carne y demás) diría que es incluso mucho más gozoso; el trabajo de escogerlo y quitar pellejitos, huesos y demás hierbas, ya lo  ha hecho otro.

Necesitamos unos restos de cocido o de lacón con grelos, una cebolla mediana, una cucharada de pimentón dulce, un vaso del caldo del cocido y,  paciencia para escogerlo todo y desmenuzarlo. Lo mejor, una buena silla, tenedor, cuchillo y una fuente honda donde vayamos colocando todo lo que ya tenemos seleccionado. Si los restos son de lacón con grelos, os aconsejo comprar un bote de garbanzos cocidos para añadirlos.

En un fondo de aceite de oliva, pochamos la cebolla cortada menuda hasta que esté blanda y transparente. Retiramos la sartén del fuego, añadimos la cucharada de pimentón  y le damos unas vueltas. Volvemos a colocar en el fuego y le añadimos el caldo del cocido, en cuanto hierva, añadimos los restos de la carne y revolvemos todo bien, dejando que se caliente.
Ropa vieja, la hay de todos los gustos y formas. Hay quién le añade también un diente de ajo, salsa de tomate, etc...En mi casa, así sencilla, nos encanta.

Deseo que os guste. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Galletas de mantequilla



Estas galletas son una delicia, se parecen a esas ricas que vienen en latas y que pueden tener distintas nacionalidades, inglesas, danesas....Las de la foto son lo mismo pero mil veces más ricas. Por poner un inconveniente, diré que habría que hacer una carretilla de galletas, una vez que empiezas a comerlas, no puedes parar. La receta la copie del blog de Kanela y limón, son exquisitas, los ingredientes fáciles y la elaboración rápida. Lo que no me atrevo a decir es que sean de dieta pero si mucho más sanas que cualquier bollería industrial que podamos encontrar en el súper. Con estos ingredientes salen unas 24 galletas aproximadamente.

Necesitamos: 300 gramos de mantequilla, 200 gramos de harina y 100 gramos de azúcar.
La mantequilla tiene que estar muy blanda (no vale derretirla). Mezclamos todos los ingredientes así a lo loco y listo. Si tenemos robot de cocina, panificadora, hijos colaboradores o marido sumiso, vale también que lo amasen ellos. A continuación, bandeja de horno, ponemos papel especial para hornear y vamos formando bolitas más bien pequeñas. Las colocamos en la bandeja separadas unas de otras. Con la mano las aplastamos un poco y si las queremos más chulas les hacemos unos dibujos. Yo les hice rayas con un tenedor, pero lo del dibujo es tema libre, cada uno que ponga a funcionar su CPU y haga lo que más le guste.
Ponemos el horno a calentar a 180 grados y metemos la bandeja. En unos quince_ veinte minutos, las tendremos listas. Son una delicia. Yo recomiendo dejarlas enfriar para poder ver un rato nuestra obra antes de que vuelen.

Deseo que os gusten.

lunes, 22 de febrero de 2016

Lentejas con garbanzos y pasas.






En mi casa somos unos grandes aficionados a las legumbres de todo tipo y la verdad, aunque están muy buenas las lentejas de siempre, de vez en cuando hay que variar, no solo por probar cosas nuevas sino también, porque en otro caso no tendría recetas para subir al blog. Los experimentos, los hago en casa y con la familia, así todo queda entre nosotros. Si está malo, nos lo comemos en silencio y con cara de poker y. si está bueno, me echan alguna que otra flor, son unos comensales muy agradecidos y resignados, no suelen protestar.
Buscando por el inmenso mundo de internet recetas de lentejas, encontré una que creo que era, lentejas al estilo indio o algo parecido. No puedo recordar donde ni cuando la vi, pero hice mi adaptación con lo que tenía en casa y quedó bien. El sabor es completamente distinto, algo dulce, pero bueno. En esta ocasión, compré lenteja verdina.

Necesitamos: lentejas (la cantidad que acostumbréis o un poco  menos); un bote de garbanzos cocidos; 100 gramos de pasas sin pepitas; tomate natural y vale, o bien un par de tomates grandes pelados o medio bote de tomate natural triturado; una cebolla grande;  comino, canela y sal. Una taza de arroz, sal y aceite para preparar un arroz en blanco que las acompañe. 

En una cazuela ponemos las lentejas, la cebolla pelada y agua suficiente para que lo cubra todo y un poco más de propina. Echamos sal  y ponemos a cocer. Cuando las lentejas ya está casi blandas, apagamos. Si nos ha sobrado mucho líquido, le quitamos una parte. 
Lavamos debajo del grifo los garbanzos de bote. La cebolla cocida, la pasamos por la batidora con un poco del líquido de cocer las lentejas y el tomate.
Volvemos a poner la cazuela al fuego y le añadimos el batido de cebolla y demás y los garbanzos. Dejamos que comience a hervir y le echamos una cucharadita pequeña de cominos y otra de canela. Esto de las especies, es un poco personal y particular, lo  mejor es echar un poco, oler y probar e, ir añadiendo según nuestro gusto. Cuando todo hierva ( a fuego lento), añadimos las pasas y dejamos un par de minutos. 
Aparte, preparamos un arroz blanco . Dos medidas de agua por cada una de arroz y un poco de propina, un chorretón de aceite de oliva y sal. Ponemos a hervir a fuego fuerte y, cuando lo haga, añadimos el arroz. Dejamos que cueza a fuego suave y siempre destapado entre quince - veinte minutos, dependiendo del tipo de arroz. Luego tapamos y dejamos reposar unos diez minutos mas.

El plato queda precioso si ponemos un flan de arroz y luego las lentejas. El sabor, completamente distinto, pero valió la pena probar. 

Deseo que os guste. 

lunes, 15 de febrero de 2016

Crujiente de queso




La foto, como ya es habitual, es mala, pero los crujientes, estaban muy buenos. Sólo hay que tener paciencia y atenderlos para que no se quemen. El resultado vale la pena, son sencillos y están muy ricos. Fue uno de los entrantes que, con toda mi familia, preparé en Navidad y tuvieron éxito, volaron.  

Necesitamos: una cuña de queso curado y jamón serrano en lonchas. Facil verdad?. En el apartado utensilios, vamos a necesitar: un rallador y papel de  hornear.

Empezamos por rallar toda la cuña de queso. Calentamos el horno a 180 grados. Ponemos un papel de cocina sobre la rejilla o bandeja del horno y con el queso hacemos montoncitos, bien separados unos de otros. Los aplastamos con la mano y les damos un poco de forma en redondo. Metemos la bandeja al horno y vigilamos hasta que empiecen a tostarse (cuestión de pocos minutos). Lo mejor es hacer guardia frente a la puerta del horno para que no se nos torren de más. Una vez están tostados, los sacamos y en caliente, ponemos una loncha de jamón serrano (si hace falta las recortamos un poco para que se adapten al tamaño del crujiente de queso), doblamos el queso sobre el jamón y listo. Que cosa más tonta, más fácil y más buena. 

Deseo que os guste. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Bollos de leche condensada y calabaza.






No tiene duda que el dulce me apasiona. En el blog de Kanela y Limón encontré esta receta que es perfecta para los desayunos, merienda, postre y cualquier momento del día, yo incluso me los llevé al trabajo para tomar con un café. Lo cierto es que la masa la preparé en la panificadora, tal y como explicaban en el blog de Kanela y Limón, con lo cual nos ahorramos un trabajo, pero yo os aconsejo que aunque haya que amasar a mano, no dejéis de hacerlos, están muy buenos y la presentación es estupenda. Mi vecina Carmen, que los probó, ya me ha pedido la receta. 

Necesitamos: 200 gramos de leche condensada, aunque yo le puse unos 260 aproximadamente; 40 gramos de mantequilla blandita; 60 ml. de leche en la que previamente  disolvemos una pastilla de 25 gramos de levadura fresca; 250 gramos de puré de calabaza (la calabaza pelada, cocida, bien escurrida y triturada) aunque yo le puse unos trescientos; una cucharadita de sal; 550 gramos de harina de fuerza, aquí también aumenté un poco la cantidad, añadiendo unos 570-580 gramos porque me daba miedo que no quedara bien con más leche condensada y más puré de calabaza. Necesitaremos también un  huevo para pintar la masa cuando vayamos a hornear. 

En el mismo orden en que están arriba los ponemos en la cubeta de la panificadora y escogemos el programa que solo amasa ( la mía es la de Lidl y es el número 7, tarda 15 minutos). Cuando acaba, tenemos preparado un cacharro untado con aceite para poner la bola de masa,  lo tapamos con un paño húmedo y lo dejamos toda la noche en la nevera. 

Para hacerlos sin panificadora, colocamos la harina mezclada con la sal en forma de volcán,  en el medio echamos la mantequilla y el puré de calabaza; mezclamos los restantes ingredientes y los vamos añadiendo a la harina poco a poco, sin añadir más hasta que no se haya mezclado bien lo anterior.  Amasamos hasta que la  masa está suave y no se nos pega a los dedos. El resto del proceso, es el mismo, a la nevera a reposar. 

Al día siguiente, sacamos la masa de la nevera y le damos forma a los bollitos. Los volvemos a dejar reposar otra vez hasta que doblen su volumen. Yo busqué un molde redondo de silicona, lo unté de mantequilla  y formé bollitos redondos, los coloqué separados unos de los otros (sin pasarse), después del reposo ya estaban casi juntos.   Este molde, después de horneado quedó como un brioche. Con el resto de la masa hice cosas bonitas, lazos, caracolas y lo que pude. Estos los horneé sobre una bandeja forrada de papel de horno. 

 Cuando vemos que los bollos  ya han crecido bastante,  ponemos a calentar el horno a 180 grados con ventilador, batimos el huevo, pintamos con cariño lo que hayamos hecho,  y al horno hasta que están dorados y preciosos. 

Deseo que os gusten. 





martes, 2 de febrero de 2016

Pastelitos de atún.



Después de unos días intensos de trabajo, vuelvo a publicar otra receta. En este caso es una tontería de esas que haces cuando llegas a casa y no tienes nada organizado. Los ingredientes, más o menos sencillos, los solemos tener en la despensa y sino es así, dejemos volar la imaginación......Los preparé en el microondas porque además de no tener nada preparado, tampoco tenía demasiado tiempo, les puse unos moldes bonitos y variados y, el resultado, estuvo estupendo. Es como esos días en que uno se mira al espejo y se asusta, nos tuneamos un poco, peinado, una capa de pintura y salimos del taller como nuevas, con la misma cara, pero disimulando. Yo acompañé los pastelitos con una patata cocida  y mayonesa. Os recomiendo probarlos.

Necesitamos: una lata grande de atún escurrido; una lata de pimientos del piquillo también escurridos; tres huevos y un vaso pequeño de nata. Mezclamos todo con la batidora a gusto, con más tropezones o deshecho estilo paté. Buscamos unos moldes bonitos que nos valgan para el microondas, los pintamos con aceite de oliva y echamos la mezcla. Los colocamos en el micro, tapamos con su tapa y los míos, que eran moldes individuales, en cuatro minutos estaban para comérselos. El tiempo depende del tamaño del molde, mejor poner de menos que de más y para asegurarnos, vamos pinchando con un palillo hasta que salga limpio, entonces ya estarán. 

Deseo que os gusten.



viernes, 15 de enero de 2016

Flores de manzana.






Después de este "parón", vuelvo a encontrarme con el blog. Las vacaciones de Navidad han traído muchas sorpresas y regalos, entre otros, esta chaquetilla de cocinero con el nombre y el logo del blog. Me ha encantado, la única pena es que el hábito no haga al cocinero, porque sino, sería todo coser y cantar. Retomar mis recetas, no podía ser de otra forma que con una "larpeirada", rica y fácil como estas flores de manzana, que en realidad son una tarta de manzana, pero con otro traje. 

Necesitamos: una plancha de hojaldre, congelado o refrigerado;  Dos manzanas grandes y ricas: azúcar, con unas cinco o seis cucharadas soperas será más que suficiente, es más, creo que sobran, pero en esto, queda a gusto del consumidor; una cucharadita de canela; una cucharada sopera de mantequilla, generosa. Un molde de magdalenas y un pincel son los utensilios. 

El hojaldre lo dejamos templar o descongelar, según como lo hayamos elegido, siguiendo las instrucciones del paquete. Una vez listo, lo desenrollamos y si es muy grueso, lo estiramos un poco con el rodillo. Luego lo cortamos en tiras de unos cinco centímetros o cuatro dedos gordos de ancho (nueva medida internacional). 
La cucharada de mantequilla la ponemos en un bol y la derretimos unos segundos en el microondas. A las manzanas, después de lavarlas bien,  les quitamos el corazón y las cortamos en dos mitades. Luego, hacemos gajos finos que vamos colocando en un bol. Los espolvoreamos de azúcar y les salpicamos con agua y los ponemos cuatro minutos al microondas para que se ablanden y podamos doblarlas sin problema.

Este es el momento perfecto para ir calentando el horno a 180-185 grados y coger un molde de magdalenas que pintaremos o untaremos a dedo con aceite o margarina o con mantequilla.
Continuando con el pintado y para obtener ya el master, pintamos  con la mantequilla derretida, pincel en ristre, las tiras de hojaldre y luego,  las espolvoreamos con azúcar (si tenemos glas, perfecto y si no tenemos, vale azúcar normal) y también con canela (esta última a vuestro gusto la cantidad). Sacamos la manzana del micro y vamos colocando en la mitad superior de la tira de hojaldre, los gajos de manzana bien alineados y en formación. Doblamos la parte de abajo sobre la manzana (como se ve en la foto, en la fila de arriba) y luego la vamos enrollando. En mi caso, como me parecian unos florones muy grandes, a mitad del proceso de enrollado, cortaba y de cada tira, saqué dos hermosas flores. Colocamos cada flor en un agujero del molde y metemos al horno. 




Pasados 22 minutos exactos en mi horno, saqué esta preciosidad de pastelitos que están muy buenos. El tiempo de horneado nunca es exacto, lo mejor es vigilar una vez pasados quince minutos. En cuanto a los pasteles, los dejamos templar y los desmoldamos antes de que estén fríos de todo. El azúcar que inevitablemente sale por fuera, se carameliza y luego nos costará mas. Los espolvoreamos con azúcar glas y listos para comer. La presentación es estupenda y el sabor también. si os gusta la tarta de manzana, os encantarán los pasteles. 


Deseo que os guste.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Merluza con crema de anchoas y alcaparras.



Han pasado varios días desde que publiqué por última vez, pero el blog me estaba suponiendo un estrés y llegó un momento,  en que tuve que parar y replantearme la situación. El trabajo, la casa,  la familia y el blog, se me atragantaron como una cáscara de palomita. Pensar la receta, hacer la compra, cocinar, fotografiar y luego escribir la  receta, repasarla  y corregirla, se me estaba haciendo cuesta arriba. En mi casa, los tenía hartitos de tanto probar. Cuando  me pedían que hiciera "tal cosa", mi respuesta era, "no, que esa receta ya está en el blog". Después de estos días de vacaciones blogeras, he decidido serenarme. Cocinar, siempre ha sido para mi un placer, un disfrute y un relax; en la cocina, con mis fogones, me olvidaba de todo lo demás. Quiero que siga siendo así y por ese motivo, publicaré aquellas recetas que contenta y relajada, vaya haciendo  y que, después de probarlas en casa, me hayan gustado. 

Esta merluza la preparé el otro día con todo mi amor. Estaba francamente buena y la elaboración es sencilla a más no poder.

Necesitamos: una merluza, sin la espina central y abierta a la mitad. Cinco cucharadas soperas de mayonesa, generosas; media tarrina de queso crema; una lata de anchoas en aceite de oliva: unas alcaparras; sal y pimienta.

En la pescadería,  pedimos que nos quiten la espina a la merluza y nos la partan en dos lomos. En casa, le pegamos un buen lavado y la colocamos en una fuente de horno. 
Encendemos el horno a 200 grados con ventilador. 
En el vaso de la batidora ponemos la mayonesa, el queso y la lata de anchoas con el aceite incluido. Batimos todo bien hasta que tengamos una crema. 
Volvemos otra vez junto a nuestra amada merluza y le echamos sal  y pimienta. Después, con una espátula, repartimos la crema por encima de los lomos. 
Metemos la merluza al horno y  la dejamos unos quince minutos aproximadamente. Una vez fuera del horno, la adornamos con unas alcaparras que le darán un toque de sabor.
Esta misma receta la podemos hacer con rodajas o filetes de cualquier pescado. El resultado es bueno, la presentación bárbara y se come muy fácilmente al no tener espinas. Así, los antipescado, no tendrán mucho motivo para protestar.

Deseo que os guste. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Sopa de marisco.



Esta sopa es una delicia; llegar a casa del frio de la calle y tomarse un plato de esta sopa bien caliente, reconforta y tiene sabor de invierno. Nos carga las pilas y además es una forma de comer verduras y pescado, sin que se note demasiado, casi sin querer.

Necesitamos: tres pimientos rojos medianos o dos grandes; una cebolla grande; dos dientes de ajo; un bote de tomate natural triturado (pequeña) o tomates naturales bien maduros ( tres o cuatro); medio kilo de gambones y en mi caso, tenía un buey de mar. Podemos utilizar marisco solo (los que nos de la gana o esté mejor de precio); solo pescado o pescado y marisco. Esto queda al gusto de cada uno. Según lo que elijamos, tendremos una sopa mas lujosa o humilde, pero igualmente buenísima. Necesitaremos también una taza de fideos finos para sopa. Si os gusta, también está muy buena con arroz, pero el inconveniente que tiene es que, si nos sobra, al día siguiente, el arroz se pone un poco blandengue. 

Lo primero es cocer el buey, si está vivo lo ponemos en una olla con agua fria y abundante sal (sin pasarse, pero más bien salado). Ponemos a fuego fuerte y una vez que hierva, contamos 20 minutos. Si está muerto, lo echamos una vez que el agua hierva y el mismo tiempo.  Pasados los veinte minutos, lo sacamos con una espumadera y lo refrescamos debajo del grifo de agua fria. El agua dejamos que siga cociendo y echamos los gambones sin la cabeza. Los dejamos cocer unos siete- ocho minutos, los sacamos  y les damos también una ducha de agua fria. El agua de cocer todo, la guardamos como oro en paño, será lo que le de sustancia a la sopa y un sabor a mar de matrícula.
Las cabezas de los gambones las freimos en un vaso pequeño de aceite, apretando con la mano del mortero para que suelten la sustancia. Con un par de minutos, será suficiente. 
El aceite de cocer las cabezas, lo colamos en una cazuela. Pelamos la cebolla, los dientes de ajo y los pimientos. Cortamos todo y ponemos a calentar el aceite de las cabezas. Echamos todo y lo rehogamos a fuego lento un buen rato, revolviendo de vez en cuando. Cuando la cebolla y compañía ya está blanda, echamos el bote de salsa de tomate y si es necesario, una cucharadita de azúcar. Dejamos que cueza todo a fuego lento, un buen rato, aproximadamente 30-40 minutos. No pasa nada si lo dejamos más tiempo. Cuando ya huele todo a gloria, añadimos, colada, el agua de cocer los mariscos (con un colador fino).  Revolvemos todo bien y probamos de sal, seguramente no sea necesario añadir más. 
Ponemos a cocer el caldo que hemos hecho y cuando hierve, añadimos los fideos. 
Mientras los fideos se cuecen, pelamos los gambones y los cortamos. Escogemos el buey. En cuanto los fideos ya casi están, añadimos el marisco y dejamos que cueza todo junto un par de minutos. 
Para mi gusto es una sopa de lujo, que según los ingredientes que escogamos, vale incluso para una cena o comida navideña. El truco, prepararla sin prisa y con cariño. Lleva algo de tiempo pero vale la pena.

Deseo que os guste. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Crema tostada de dulce de leche.



Todo, bueno casi todo lo dulce me encanta y el dulce de leche, no podría ser la excepción. El otro día probé una crema tostada de dulce de leche y estaba exquisita. El único inconveniente fue que tamaño mini, me hubiera comido una marmita como la de Obelix llena de esa crema deliciosa. Como me quedé con las ganas, busqué recetas parecidas y encontré esta en el blog "Las recetas de olguichi" que estaba francamente rica.

Necesitamos: 400 gramos de dulce de leche; 600 gramos de leche entera; 80 gramos de azúcar; tres huevos y una cucharada de preparado para  hacer natillas. Necesitaremos también un poco de azúcar moreno para quemar la crema. 


Para  tener los 400 gramos de dulce de leche, podemos comprarlo hecho o comprar un bote grande de leche condensada y cocerlo en la olla rápida unos veinte-treinta minutos, nos sobrará un poco que puede quedar para untar tostadas al desayuno. 


La preparación es fácil. Si tenemos thermomix, ponemos la mariposa en las cuchillas, echamos todos los ingredientes y programamos 9 minutos, temperatura 90, velocidad 4. Una vez terminado el tiempo, lo dejamos sin temperatura, un par de minutos más a la  misma velocidad.

En el fuego, la preparación será similar. Batimos todo bien y a fuego muy lento, vamos revolviendo sin parar hasta que espese.  

De una manera o de otra, dejamos luego que temple tapado con un film transparente para evitar que forme costra arriba.
Cuando está templada la crema, espolvoreamos con azúcar moreno y quemamos con el soplete de cocina.  Exquisito, sobre todo si os gusta el dulce de leche.

Deseo que os guste. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

patatas asadas rellenas.





En verano, cuando vamos a visitar a mis queridos primos, suele coincidir con la feria de Soto del Real. Fue precisamente en esa fiesta, hace años,  donde vi por primera vez,  un puesto en el que vendían unas patatas asadas y rellenas, que a mi familia le encantaron. Debió de ser la añoranza de la familia, de las vacaciones y del buen tiempo, que el otro día me acordé de las dichosas patatas y las preparé. No recordaba exactamente los ingredientes de las de la feria, pero las de casa, nos gustaron a todos.

Necesitamos: un par de patatas medianas por comensal o, más si son tragones; una bandeja de champiñones; un paquete de mozarella rallada; una loncha gruesa de jamón serrano; aceite de oliva; mayonesa; tomillo, albahaca, orégano y sal.

Lo primero es armarnos de un buen estropajo de alambre o un cepillo duro y lavar y frotar a conciencia las patatas debajo del agua. Cuando ya las tenemos como los chorros de oro, las ponemos en un plato y les echamos los hierbajos, la sal y un buen chorretón de aceite de oliva por encima. Tapamos con una tapa de microondas y las metemos seis minutos. Cuando pare el aparato, les damos vuelta y otros seis minutos. (cuidado con el vapor  al levantar la tapa, no quiero ser responsable de que nadie se queme). El tiempo de asarlas, dependerá del tamaño de la patata, lo más seguro es pincharlas con una brocheta para saber como van y, en función de ello,  ir programando más tiempo (con vuelta y vuelta para que se hagan por igual). 

Mientras las patatas se hacen, lavamos y cortamos menudos los champiñones. El trozo de jamón lo cortamos también en pedazos pequeños. Ponemos una sartén al fuego con un fondo de aceite y cuando está caliente, echamos los pedazos de jamón y los champiñones. Dejamos que se  haga todo bien, revolviendo de vez en cuando. 

Encendemos el horno, esta vez el tradicional a 250 grados con calor arriba (para gratinar)  y abajo.

Cuando las patatas no nos abrasen, las pelamos por la parte de arriba,  (lo suyo es dejar el resto de la monda)con una cucharilla les  hacemos un hueco y las vamos colocando en una fuente de horno o envolviéndolas en papel de aluminio (dejando arriba sin tapar), como más os guste. Vamos poniendo un buen montón de relleno encima de cada hueco. He de deciros que yo a unas les puse un pegote de mayonesa encima y a las otras no;  personalmente, me quedo con las de la mayonesa, mucho más ricas y jugosas. Cuando ya tenemos la patata, el relleno y el pegote de mayonesa encima,  ponemos la mozarella rallada y, tatachánnnnn!!!!  ya tendremos un aprobado en malabarismo si conseguimos que todo se aguante encima de la patata. Con sumo cuidado y haciendo equilibrios, metemos la bandeja al horno, que estará caliente, hasta que la mozarella y la mayonesa estén con un precioso bronceado. Apagamos y servimos.  El relleno que me sobró lo  puse, caliente, en un cuenco  y, otro con mayonesa.  Estaban muy buenas, pero también será que a mi, una buena patata, me encanta. 

Deseo que os guste.



miércoles, 25 de noviembre de 2015

Coles de Bruselas salteadas con jamón.



La verdad es que las coles de bruselas son una verdura bonita. Tienen un nombre internacional (aunque no se de donde viene), son pequeñas  y bien hechas, con un color bonito y quedan bien en cualquier plato. Yo las  hago de la forma más sencilla del mundo, como las hacía siempre mi madre en casa, cocidas  y salteadas con pedazos de jamón. Se preparan en un periquete y son buenas  hasta para limpiarlas. 

Necesitamos: un Kilo de coles de bruselas; 150 gramos de jamón serrano; 100 gramos de panceta (beicon, es como figura en el diccionario de la RAE, bacon en inglés, pero de todos, yo me quedo con lo de casa, panceta); aceite de oliva y sal.

Limpiamos las coles quitándoles las hojas pachuchas y feas de fuera. Las dejamos un rato en un barreño o tinaja con agua y vinagre y luego, las lavamos debajo del grifo. 
En una cazuela, ponemos agua (la suficiente para que cubra las coles) con un poco de sal. Fuego fuerte y en cuanto empiece a hervir, echamos las coles de bruselas. El tiempo de cocción es más o menos unos diez minutos, pero el método más seguro es pinchar con una brocheta y en cuanto estén tiernas, apagar y escurrir.

Mientras las coles se cuecen, vamos cortando en taquitos finos el jamón serrano y la panceta. 


Dejamos que las coles se escurran y,  en la misma cazuela que las hemos cocido, ponemos un fondo de aceite de oliva a calentar. Salteamos bien los pedazos de jamón y panceta y cuanto están, añadimos las coles de bruselas. Le damos unos bailes a la cazuela para que todo se junte y la dejamos un par de minutos a fuego suave, todo junto, para que se vayan conociendo. Después, solo queda servirlas. Es un plato sencillo y muy bueno, sano y con no muchas calorías. 


Deseo que os guste. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Guiso de choupas o pota.



El otro día preguntaron en mi casa: ¿Que hay de comida?. Cuando les dije que un guiso de pota, las caras fueron de cualquier cosa menos de alegría  y alboroto. Luego, después de hecho el guiso, he de decir que los que ganaron el premio del concurso a la peor cara, se comieron dos platos. Tendría que haberlos castigado, pero tenía el día bueno y no dije nada. La pota o choupa (como la llamamos en Galicia) suele tener un precio estupendo y, aunque es un poco más dura que el calamar, en la olla rápida, no se resistió.

Necesitamos: un Kilo y medio de pota o choupas (después de cocinadas, se quedan en nada); un par de cucharadas de  harina;  tres o cuatro patatas; dos o tres cebollas pequeñas; dos pimientos morrones; 1 cucharada sopera rasa de pimentón, del rico; un vaso de ribero u otro vino blanco; aceite de oliva y sal.

En la pescadería nos suelen limpiar la pota, pero yo al llegar a casa, siempre le pego un repaso. La vacio bien por dentro, la corto (en dos o tres trozos, según el tamaño) y la vuelvo a lavar (cortada es más fácil). Lavamos los pimientos, pelamos y lavamos las patatas y la cebolla. En un plato echamos un poco de harina y pasamos las choupas, así de cualquier manera. El pimiento lo cortamos en pedazos no muy pequeños. Yo la cebolla la deje entera, para que la puedan separar aquellos a los que no les gusta. Las patatas las cortamos en pedazos medianos.
Con todos los ingredientes preparados, ponemos a calentar en la olla rápida un fondo de aceite. En cuanto comience a humear, echamos la pota, los pimientos y la cebolla. Dejamos que todo se vaya dorando un poco, pero sin demasiadas contemplaciones. Después de unos minutos dándole vueltas a todo, separamos la olla del fuego y dejamos que se temple. Añadimos entonces la cucharada de pimentón y volvemos a poner todo a fuego lento. Añadimos las patatas y le pegamos un par de vueltas. Echamos el vaso de vino blanco y sal. Si nos parece que el líquido no será suficiente, un poco de agua. Cerramos la olla y  dejamos que cueza todo. En mi caso, lo dejé diez minutos y quedó perfecto, pero ya sabéis,  las ollas y los hornos, son como los hijos, nosotras somos las que mejor los conocemos, por eso, el tiempo, cada una verá.

Deseo que os guste.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Quiche de champiños.










Como me sobró bechamel en abundancia de los crepes, preparé este quiche. No se tira nada y mucho menos una bechamel que por casualidad te ha salido buena.

Para la masa necesitamos:  250 gramos  de harina;  125 gramos  de mantequilla a temperatura ambiente; 1 huevo; un pellizco de sal y dos o tres cucharadas de agua templada.

Para la bechamel, copio y pego la receta de la otra entrada para que no tengáis que buscar. Necesitamos: medio litro de leche; 50 gramos de mantequilla; 60-70 gramos de harina;  una cebolla pequeña; una bandeja de champiñones; nuez moscada y sal. 
Necesitaremos también tres o cuatro huevos para mezclar con la bechamel y un poco de queso rallado para rematar la faena.

En una cazuela, ponemos  la mantequilla y un chorro de aceite de oliva (lo  mínimo para que no se queme la mantequilla), lo calentamos y  pochamos a fuego suave la cebolla hasta que está transparente. A continuación añadimos la harina, le damos unas vueltas a todo y cuando la pasta está hecha, vamos añadiendo la leche templada y revolviendo. Añadimos sal, nuez moscada rallada y la dejamos cocer, revolviendo, unos quince- veinte minutos hasta que espese, Los champiñones los lavamos, los cortamos menudos y los salteamos en una sartén. Cuando tenemos la bechamel hecha, los añadimos y le pegamos un batido a todo con la batidora (el batido a gusto del consumidor, si nos gustan los tropezones o no).

Si tenemos thermomix o robot de cocina, ponemos la mantequilla con el chorro de aceite y programamos temperatura 90, 1 minutos, velocidad 1. Pasado este tiempo,  echamos la cebolla y dejamos a temperatura 90, velocidad 2,  unos dos minutos. A continuación añadimos los champiñones lavados y secos. Dejamos todo a velocidad 2, temperatura 90, 5 minutos. Al finalizar el tiempo, echamos la harina. la leche, la nuez moscada y la sal y programamos 7 minutos, temperatura 90, velocidad 4. Cuando suene el aparato, ya tendremos echa la bechamel. 
Si nos queda muy suelta, un truco es disolver una cucharada de maizena (o la que haga falta) en un fondo de leche e ir añadiéndola poco a poco (con el  fuego encendido,  por supuesto) y revolviendo hasta que nos quede como queremos. Mientras la bechamel se templa, vamos preparando la masa.

Empezamos por calentar el horno a 250 grados.

Para la  masa, si tenemos robot de cocina, ponemos todos los ingredientes, batimos a velocidad 4 un par de minutos y listo.

Si no tenemos robot de cocina, ponemos la harina en un bol grande, luego la mantequilla y la sal y se trabaja hasta que nos quede una textura arenosa. Añadimos el huevo y el agua templada, y  amasamos hasta que se forme una masa  homogénea (no demasiado, no es de esas  masas que cuanto más amasas mejor lo pasas). Formamos una bola  y la estiramos con el rodillo.
Colocamos un papel de horno sobre el molde y si no tenemos, lo engrasamos. Ponemos la masa, recortamos los bordes, la pegamos y ajustamos al molde, y lo  metemos en el horno entre siete y diez minutos.
Ya tendremos la bechamel templada y nos queda batir bien los huevos, añadirles si queremos,  algo de sal y pimienta y mezclar con la bechamel. Ponemos la mezcla en la tartaleta y espolvoreamos con queso rallado.  Volvemos a meter al horno unos cinco o seis minutos a 225 grados.

Deseo que os guste.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Crepes de champiñones.






He mirado en el diccionario panhispánico de dudas y el plural de crep es crepes, aunque suene raro.
Este crep, bueno este y algunos más, los preparé el otro día para la comida, tuvieron un éxito total. La bechamel de champiñones, la preparé a bulto (mucha cantidad)  y además de acompañarla con los crepes, con la que sobró al día siguiente, preparé un quiche (el diccionario admite su uso en ambos géneros, femenino y masculino), que también estaba bueno. Digo esto porque, una vez de hacer la bechamel y metidos en faena, no cuesta nada preparar una poca más y tendremos un estupendo primer plato para el día siguiente. 

Necesitamos: para los creps: un vaso de agua  hasta los bordes de leche, un vaso de harina (no tan lleno) y un par de cucharadas soperas de maizena, 2 huevos,  2 cucharadas soperas de aceite de oliva, 1 cucharada (de postre) de azúcar y otra de sal, mantequilla o aceite para la sartén.  Si no tenemos maizena, no pasa nada, llenamos bien el vaso de harina y listo.
Para la bechamel de champiñones necesitamos: medio litro de leche; 50 gramos de mantequilla; 60-70 gramos de harina;  una cebolla pequeña; una bandeja de champiñones; nuez moscada y sal. 
Para rellenar los crepes, además de la bechamel, podemos poner: queso en lonchas cremosos; queso rallado suave y una bandeja de champiñones salteados.

Yo empecé por preparar la bechamel. En una cazuela, ponemos  la mantequilla y un chorro de aceite de oliva (lo  mínimo para que no se queme la mantequilla), lo calentamos y  pochamos a fuego suave la cebolla hasta que está transparente. A continuación añadimos la harina, le damos unas vueltas a todo y cuando la pasta está hecha, vamos añadiendo la leche templada y revolviendo. Añadimos sal, nuez moscada rallada y la dejamos cocer, revolviendo, unos quince- veinte minutos hasta que espese, Los champiñones los lavamos, los cortamos menudos y los salteamos en una sartén. Cuando tenemos la bechamel hecha, los añadimos y le pegamos un batido a todo con la batidora (el batido a gusto del consumidor, si nos gustan los tropezones o no).

Si tenemos thermomix o robot de cocina, ponemos la mantequilla con el chorro de aceite y programamos temperatura 90, 1 minutos, velocidad 1. Pasado este tiempo,  echamos la cebolla y dejamos a temperatura 90, velocidad 2,  unos dos minutos. A continuación añadimos los champiñones lavados y secos. Dejamos todo a velocidad 2, temperatura 90, 5 minutos. Al finalizar el tiempo, echamos la harina. la leche, la nuez moscada y la sal y programamos 7 minutos, temperatura 90, velocidad 4. Cuando suene el aparato, ya tendremos echa la bechamel. 
Si nos queda muy suelta, un truco es disolver una cucharada de maizena (o la que haga falta) en un fondo de leche e ir añadiéndola poco a poco (con el  fuego encendido,  por supuesto) y revolviendo hasta que nos quede como queremos. 



Yo compré dos bandejas de champiñones y con la que me quedaba, los lavé, los corté menudos y los salteé en la sartén con un fondo de aceite para acompañara a los creps.
Compré también un paquete de queso rallado  y puse en un plato queso cremoso en lonchas y queso fuerte (para que nadie protestara).



Para hacer los crepes, ponemos todos los ingredientes sin orden ni concierto en el vaso de la batidora y batimos hasta que no tenga ningún grumo. Luego, una sartén que no pegue, un pincel de silicona y un poco de aceite de oliva en un cuenco. 
Ponemos la sartén al fuego, pintamos de aceite y cuando está caliente, echamos un cucharón de masa. Como en el circo, con una mano echamos la masa y con la otra vamos repartiendo el líquido para que cubra todo el fondo de la sartén (es más fácil hacerlo que explicarlo). Yo procuro que no salgan muy gruesos, están mas buenos. Con el primero probamos y los siguientes seguro que ya salen perfectos.
Estos son los crepes.




Si os ha sobrado bechamel y queso rallado, guardarlo todo, mañana subiré la receta del quiché. 

Deseo que os guste.