viernes, 20 de marzo de 2015

Lentejas con arroz y curcuma.


Pues como hay que comer de todo, vamos a hacer unas lentejas. En mi casa siempre las tomábamos cocinadas de la misma manera, con unos taquitos de jamón o panceta, chorizo, un poco de pimentón y acompañadas de arroz en blanco. No tenemos problema con eso de que si quieres las comes y si no las dejas porque nos gustan a todos y además, esa frase es una mentira muy grande, porque seguro que a todos nos han obligado a comerlas, pero debía de ser por la rima, que quedaba bien. Hace tiempo oí hablar de la cúrcuma, una especie india con la que se hace el curry, que por lo visto es muy sana. Hay que tomarla con pimienta, porque el organismo no la absorbe bien, y la pimienta (misterios de la vida y la ciencia) multiplica la capacidad de absorción de sus propiedades al tomarlas juntas. El plato está bueno, en mi casa hay incluso quién dice gustarle más que las lentejas tradicionales y por lo menos variamos.

Necesitamos: lentejas (la cantidad que normalmente hacéis), yo sigo poniéndolas a remojo, dicen que sientan mejor y lo hago siempre, las dejo en agua de un día para otro o cuando menos de la mañana a la noche, que es cuando cocino, después de llegar a casa del trabajo (para desconectar). Seguimos con los ingredientes:   pimienta (yo la pongo verde), cúrcuma, cebolla, salsa de tomate ( de esa maravillosa que lleva de todo y no se nota, la receta está en el blog, apartado salsas), caldo de verduras (de cualquier verdura que hayamos cocido, o vale también caldo limpio. En caso de desesperación, agua del grifo, que nunca falta).

Vamos al lío. Una tartera, un fondo de aceite y lo ponemos al mínimo,  para que mientras se caliente nos de tiempo de pelar una cebolla. Yo aquí hago un inciso, en mi casa, a algunos no les gusta la cebolla, pero se la pongo igual y se la comen sin enterarse, cuando preguntan si lleva cebolla pongo cara de inocente y digo: no, si a mí tampoco me gusta; y así, todos contentos. Pues esto viene a cuento porque lo que hago es dorar un ratito la cebolla a fuego muy lento y cuando ya está, la retiro a la thermomix donde la deshago con el caldo de verduras y ya lo voy calentando,  si no es en la thermomix, en el vaso de la batidora con un poco del líquido que vayamos a emplear. Si os gusta la cebolla, pues la cortáis a vuestro gusto, la doramos y le añadimos las lentejas, sofriendo todo un ratito. Le echamos una cucharita de postre de cúrcuma y media de pimienta, aproximadamente y unas cuatro cucharadas soperas de salsa de tomate, revolvemos bien y añadimos nuestro caldo de verduras o lo que tengáis. Sal al gusto y dejamos que se haga a fuego lento hasta que las lentejas estén blandas. 
En un cazo aparte el arroz en blanco: la medida que suelo emplear es por cada vaso de arroz, tres de agua. Pongo a hervir el agua con sal y un buen chorro de aceite de oliva y cuando hierve, añadimos el arroz, revolvemos y una vez vuelve a hervir, a fuego lento y destapado el cazo. El tiempo, es difícil calcularlo con la cantidad de variedades de arroz que hay, mi consejo es que a partir de los quince minutos hirviendo a fuego lento, lo probéis para encontrarle el punto, la mayoría están a los 17 minutos. No conviene que se pase y lo vamos a dejar reposar unos diez minutos tapado, con lo cual el grano algo más se hace. 

Una vez todo listo, no queda más que poner en una taza pequeña u otro recipiente, el arroz, aplastarlo con la cuchara y darle vuelta en el plato. Ponemos las lentejas alrededor y a la mesa. Como primer plato, están estupendas, son distintas, lenteja española con toque oriental. La cúrcuma le da un sabor y un color estupendo.