viernes, 27 de marzo de 2015

Lomo de cerdo caramelizado.

Estoy con vértigo y cocinar hoy ha sido una experiencia religiosa ( como la de Enrique Iglesias), el cerdo con su movimiento sexy, no paraba de moverse y la sensación era la de estar a bordo de un barco, en pleno temporal, por mas que le decía al cerdo, a la cocina y a las cebollas que se estuvieran quietas, el oleaje debía de ser impresionante, porque estaban inestables hasta mis ideas. No obstante, a pesar de lo accidentado del momento, el resultado ha sido bueno, me he anclado y lastrado (sentadita en una silla) para evitar los embates y he resistido.

Necesitamos: un pedazo de cinta de lomo de cerdo, cuatro buenas cebollas, un poco de coñac o brandy, azúcar moreno,  pimienta, sal y aceite de oliva.
 Salpimentamos al animal y mientras, calentamos un fondo de aceite de oliva en una tartera. Cuando esta caliente, echamos la carne y la dejamos dorar por todas partes a fuego vivo. Aprovechamos este tiempo para pelar las cebollas y cortarlas, no demasiado menudas. Cuando el lomo ya está dorado por todos los flancos, añadimos las cebollas, bajamos un poco el fuego y las vamos haciendo sin que se quemen. Una vez que ya tienen un color doradito, pinchamos el lomo y lo sacamos a un plato.
Echamos en la tartera tres o cuatro cucharadas soperas de azúcar moreno y con el fuego fuerte, revolvemos con una cuchara de madera. Poco a poco se va caramelizando la cebolla y adquiriendo un tono como el del caramelo, es entonces el momento de añadir el coñac o brandy, un vasito pequeño. Seguimos revolviendo y cuando comience a hervir, le bajamos el fuego y dejamos que el alcohol se evapore y pierda ese olor a borrachera. Si la salsa nos queda muy espesa, no pasa nada, tiene arreglo, templamos un poco de agua en el microondas y se la añadimos. Lo dejamos cocer unos cinco o diez minutos, hasta que huela a gloria.
Trinchamos la carne en filetes, a elegir el grosor. Al trincharla, ya vemos como nos ha quedado por dentro, en su punto o poco hecha. Ya tenemos la salsa y solo queda añadir los filetes; si estaban en su punto, pues un calentón y apagamos; que estaban poco hechos, dejamos cocer todo junto un ratito.

Unas patatas gallegas fritas o en puré es el acompañamiento ideal, y que no se me olvide, un pedazo de pan para mojar en la salsa, no os podréis resistir. Para los que a pesar de la lluvia, están con la operación bikini, pues con sus cebollitas caramelizadas y punto, sin patatas y sin sopeteo. Espero que os guste.