jueves, 19 de marzo de 2015

Palitos de aceituna y magdalenas de piña, queso, nueces y cereza negra

Felicidades a las Josefas, Josés y todos los padres del mundo mundial. 
Para celebrar este día, hoy me he tirado el pegote y he preparado unos entrantes, os diré que me ha llevado, entre los entrantes y una carne, unos cuarenta minutos. Son como todas mis cosas, muy fáciles, solo hay que comprar los ingredientes, y dedicarle el tiempo que duran dos tandas de anuncios en la tele (bueno un poquito más, pero poco).

Estos son los entrantes, como siempre las fotos no son lo mío, voy a tener que decirle a mi amiga Noelia B (ella ya sabe), que se venga a comer a mi casa todos los días para que me haga las fotos, es una artista y además tiene una paciencia....

Vamos a empezar por los PALITOS DE ACEITUNA.

Necesitamos: un paquete de masa de hojaldre congelada o refrigerada, un paquete de aceitunas sin hueso, pueden ser rellenas de anchoa, sin rellenar, verdes, negras o mediopensionistas, como os de la real gana. Media tarrina de queso cremoso, el mio era normal, pero vale también a las finas hierbas, seguro que le da buen sabor. Un chorro pequeño de aceite de oliva, tomillo, orégano, albahaca.
En un cuenco ponemos las aceitunas sin el líquido, media tarrina de queso crema (tipo philadelphia), un chorrito de aceite de oliva (pequeño; muy pequeño), un poquito de orégano y albaháca y lo mismo de tomillo. Batidora y deshacemos todo.
La masa de hojaldre sea como sea, es decir congelada o refrigerada, hay que dejarla una media hora a temperatura ambiente, antes de trabajarla. Normalmente, en la mayoría de las marcas, vienen dos planchas, las estiramos con el rodillo,  las aplastamos un poco y, sobre una de ellas ponemos la pasta de aceitunas, extendiéndola bien. Con la otra plancha de hojaldre, tapamos la pasta y pasamos el rodillo suavemente  para sellarlo todo. Tal que así, 


Es el momento de encender el horno, a 200 grados.

Ahora, un cuchillo de cocina que tengamos bien afilado y cortamos la masa en tiras de un centímetro aproximadamente. Papel de horno en la fuente que vayamos a llevar al horno para colocarlas encima y lo más fácil y divertido, el retorcido (como si fuera plastilina). Cogemos la tira y con delicadeza, la retorcemos un poquito, es fácil, darle unas vueltas suaves y colocarla ya en la fuente del horno con su papel. Como en el desfile de las fuerzas armadas, todas en fila y bien alineadas. 
Esto, ya está listo, solo nos falta hornearlo unos diez o quince minutos. Si os sobra algo de la pasta del relleno, lo ponemos en un cacharro bonito y lo servimos para acompañar, así podemos mojar, está muy bueno.


Lo siguiente son MAGDALENAS DE PIÑA, QUESO, NUECES Y CEREZA NEGRA.

Os diré que para mi gusto están de muerte, quería hacer algo con piña, y que fuera distinto y de repente, me vino la inspiración, bueno eso y que los ingredientes los tenía en casa, que no tenía que ir a comprarlos, que también cuenta . Solo un consejo, probadlas,  vale la pena hacerlas. 

Necesitamos: un paquete de obleas de empanadillas, una lata pequeña de piña al natural, un buen taco de queso (yo he utilizado uno cremoso de queserías del Eume, pero vale cualquiera del estilo, cremoso, eso sí), unas nueces peladas y una frasco de mermelada de cereza negra (vale otra de cereza roja, o de frutos del bosque, que yo creo que son las que mejor combinarían) y unos papelitos de magdalenas, que se me olvidaban.

Primero, en un cuenco ponemos  tres cucharadas soperas, generosas, de mermelada y un poco del jugo de la piña, lo revolvemos todo y le decimos que se espere un rato.
Cortamos la piña y el queso en tacos.

En cada papelito de las magdalenas acomodamos una oblea de las empanadillas. Si tenéis los moldes de hacer magdalenas os recomiendo que los papeles los pongáis dentro, porque a veces se desparraman un poco, sino, pues dejar tres papeles para cada magdalena, a ver si aguantan mejor. Ya hemos colocado todas las obleas, ahora lo que nos falta nos lleva un minuto. Primero en el fondo, la mezcla de queso y piña la repartimos entre todos como buenos hermanos, encima un par de nueces (peladas, huelga decirlo) y, para rematar la faena, una cucharadita de la mermelada con el jugo de piña. 

Se hornean entre 10-15 minutos en el horno precalentado a 200 grados.

Unos entremeses fáciles, distintos y de lujo.