sábado, 14 de marzo de 2015

Pudin de manzana.

No soy una profesional de la cocina como ya habréis notado, solo me gusta, disfruto cocinando, me relaja y es en la cocina de mi casa, donde me siento en mi feudo, la reina de mis fogones. No puedo dar lecciones de cocina, lo único compartir mis recetas que suelen ser fáciles, muchas de ellas conocidas y a veces hasta olvidadas, como la tarta de zanahoria y coco de nuestra infancia.
Tengo una madre que es una gran cocinera, cuando yo era pequeña y no comia ( porque no me daba la gana o no tenia hambre, o no me gustaba, hace tanto que ya no me acuerdo)  ella siempre estaba en la cocina haciendo esas cosas ricas de madre. Ahora que casi todo me gusta y ya como,  anhelo a veces aquellos platos, pero ella se ha jubilado ( eso dice) y nos toca el relevo.
Pues esta es una receta más que aprendí de mi madre, es barata, sencilla y creo que no suele tener fallo, casi siempre sale bien.
Necesitamos: una barra de pan reseso, vale también restos de un bizcocho, de unos croisants, en fin algo similar que ya está dando vueltas por la cocina y tiene todas las probabilidades de acabar en la basura ( como una bolla de patrón después de dos o tres dias, o al final del verano cuando ya se nos está poniendo cara de bolla de tanto patrón y jornada gastronómica). Lo dicho, algo similar, tambien necesitamos unas manzanas, con cuatro sera suficiente. Cuarto litro de leche, azúcar y tres huevos.
Vamos al lío, en una flanera ponemos cuatro cucharadas soperas y generosas de azúcar y una poca agua, o café o zumo de mandarina, o limón, en fin lo que os de la gana porque vamos a hacer un caramelo. Al fuego y atentos para que no se queme, tendríamos que tirarlo. Cuando está dorado lo retiramos y movemos el molde para que se distribuya.
 Mientras se hace el caramelo cogemos nuestra tabla de cortar y hacemos rebanadas con el pan o lo que hayáis elegido. Peleamos las manzanas.
Podemos encender ya el horno, a 200 grados.
Ponemos nuestro molde con el caramelo cerca y abajo de todo una capa de rebanadas de pan, encima cortamos la manzana en rodajas no muy finas y la distribuimos bien, y así, capa a capa, aplastando bien de vez en cuando.  Aquí hago un inciso, si tenéis en casa pasas ( sin pepitas, queda ordinario estar comiendo y escupiendo pepitas), orejones, ciruelas pasas (también sin hueso, los dentistas son más caros que los abogados e incluso cobran las consultas), pues entre capa y capa alegrarlas con alguna de estas cosas, le dan un sabor distinto y son sanas y laxantes.
Ya hemos colocado todas las capas y acabamos con manzana. Batimos los tres huevos, tres cucharadas soperas de azúcar (esto a diferencia de cumplir las leyes, no es obligatorio, depende de vuestro gusto y salud), y el cuarto litro de leche. Con cuidado se lo echamos en el molde, buscando los agujeritos para que se vaya colando. No os preocupéis, entra todo porque el pan aunque al principio se resista, al final se empapa. Pues ya esta, lo tapamos con papel de aluminio y al horno. Tarda mas o menos unos cuarenta minutos, pero es un postre que aguanta con todo, podéis abrir la puerta del horno cuantas veces queráis comprobar como va, que no se molestará. Cuando al pincharlo, la aguja ya está limpia, apagamos el horno. 
Cuando ya no nos abrase, pasamos un cuchillo entre el pudin y el molde para despegarlo y le damos vuelta en un plato bonito o feo, pero vistoso. Se puede comer calienta, frío, tibio, solo, acompañado y está bueno a pesar de su sencillez. 









Este acompañado de mermelada de albaricoque, buenisimo. Deseo que os guste y si os queda un poco seco, no pasa nada, tiene arreglo, un cazito al fuego, unas cucharadas soperas de mermelada, os aconsejo melocotón o albaricoque, otras tantas cucharadas de agua (= una cosa y otra), lo dejamos hervir un rato y se sirve para acompañar o directamente se le pega un baño.