martes, 17 de marzo de 2015

Salsa de tomate casera.

Esta es mi receta de hoy, un básico, como un fondo de armario, pero de despensa. SALSA DE TOMATE, si, una simple salsa de tomate, que si le dedicamos un rato, nos alegrará muchos platos. Es consistente, alimenticia y para aquellos que los cultivan y,  en determinadas épocas del año, tienen excedentes, es una forma muy buena de guardarlos tiempo e incluso de regalar a los amigos ( eso si, acordaros de ponerle una etiqueta bonita al bote con la fecha de la cosecha, como los vinos, y la fecha de envasado)

Para preparar esta estupenda salsa de tomate, necesitamos: 1 kilo de tomates más o menos, bien  maduros ( o un bote de un kilo de tomate natural triturado para los perezosos), una cebolla grandecita, dos dientes de ajo, cuatro zanahorias, un pimiento verde y un pimiento rojo, azúcar y sal. Si no la vamos a consumir y queremos envasarla, necesitaremos también unos botes de cristal con tapa (que cierren bien).

Si queremos hacer conserva, lo primero es poner una olla grande al fuego con agua. Cuando hierva a borbotones, echamos nuestros botes con sus respectivas tapas y los dejamos que se desinfecten unos quince minutos. Luego apagamos y los dejamos ahí tapados.
En otra olla ponemos agua a hervir y mientras no lo hace, lavamos los tomates y les hacemos una cruz por la parte de abajo (donde no están unidos a la planta) así la monda se despegará más fácilmente. Ya debería estar hirviendo el agua y echamos nuestros tomates con la cruz para arriba y los dejamos 2-3 minutos, hasta que vemos que la piel se desprende fácilmente. Los ponemos a escurrir y luego, cuando no nos abrasen los dedos, los pelamos.
Mientras se enfrían los tomates, pelamos la cebolla y el ajo, lavamos los pimientos y les quitamos el corazón y lo cortamos todo, a bulto, sin gran esmero porque luego, lo pasaremos por la batidora.

En una olla grande ponemos un fondo de aceite y cuando este caliente (no demasiado), echamos la cebolla y el ajo, los dejamos unos segundos y añadimos los pimientos cortados. Todo esto lo hacemos a fuego más bien suave para que no se nos queme. Le podemos añadir un poquito de sal, porque así nuestras verdurillas se harán antes. Cuando tenemos todo bien pochado, sin prisas, mejor de más que de menos, añadimos los tomates cortados ( lo mismo que antes, sin mucha floritura porque luego lo pasamos todo). Dejamos que levanten el primer hervor y lo probamos, añadiendo sal y azúcar al gusto (no os paséis ni con una ni con otro porque al cocer mucho tiempo se concentrará, mejor soso que tiene arreglo). Bajamos el fuego al mínimo y lo dejamos durante unos cuarenta o cincuenta minutos. Si os está quedando un poco suelto, destapamos la olla para que el líquido se evapore y lo dejamos hacer un poco más. Cuando esté en su punto, metemos nuestra batidora y lo dejamos muy suave,  bien pasado. 
En la thermomix, no tiene secretos, lo mismo pero más facil porque no hay que revolver. Primero el aceite, lo calentamos un par de  minutos a 80 grados y añadimos la cebolla y el ajo. A los cinco minutos más o menos, los pimientos; dejamos todo unos quince minutos más y añadimos los tomates. Programamos 40-50 minutos, temperatura 100, velocidad 4 y a otra cosa mariposa mientras acaba de hacerse.

Pues de una forma u otra, cuando tenemos nuestra salsa, no tenemos más que retirar los botes del agua donde los  hemos hervido, procurando no meter las manazas en el interior, están desinfectados y limpísimos y no los vamos a contaminar. Echamos la salsa de tomate dentro, llenando bastante el bote y lo cerramos cogiendo la tapa con un paño limpio. 

En la misma olla donde hemos cocido los botes vacíos, los ponemos ahora llenos con nuestra estupenda salsa de tomate, que el agua  los cubra hasta la mitad del bote más o menos y los dejamos cocer unos veinte minutos, no ocurre nada si son más, menos es mejor que no. Si los botes son con la tapa de rosca, al cabo de un rato notaréis que se hincha, no pasa nada, se  ha hecho el vacío, buen síntoma. Una vez que ya los puedes coger sin abrasarte los dedos, se retiran de la olla y se dejan enfriar del todo, luego a la despensa (castigados sin luz, porque se conservan mejor) si no los vamos a consumir y a la nevera sin van a durar poco.

Os diré que esta rica salsa vale para todo, lo mismo para un roto que para un descosido, está buenísima con pasta, con empanadillas, con un pastel de pescado o verduras, hasta untada en pan con una buena loncha de jamón asado en un bocadillo. Que alimenta, no tiene duda y para aquellas casas donde hay niños que se resisten a comer verduras, es una forma fácil de camuflarselas, porque no  hay muchos pequeños que se resistan a un buen plato de espaguetis con tomate.