sábado, 7 de marzo de 2015

Tortilla sorpresa.

Si preguntamos quien sabe hacer una tortilla de patata, creo que todo el mundo levantaría el dedo. La teoría es fácil, freímos patatas, batimos huevos, mezclamos y cuajamos. Pero lo cierto es que una buena tortilla de patatas tiene su misterio y no a todo el mundo le sale bien. Normalmente recordamos con cariño la tortilla de nuestras madres, o el pincho de tortilla de ....que tan bueno estaba ,pero insisto, no es fácil.
Están además los gustos de los comensales, casi cruda, poco pasada, muy cuajada, etc...En fin a mi la tortilla me parece un mundo infinito. En los más de veinticinco años que llevo cocinando, la tortilla siempre ha sido para mi un juicio pendiente. He probado todas las formas de corte de patata, de punto de fritura, de cuajado, en fin combinaciones y permutaciones para solo obtener un resultado pasable.
He visto sin parpadear como mi madre hacía esas tortillas como ruedas de un carro, cuajadas, jugosas y exquisitas. He intentado seguir sin desviarme la técnica aprendida de tantas veces vista, pero el resultado no es el mismo. Creo que hay que tener el "don de la tortilla" y a mi me ha debido pasar de largo y,  no será por la persistencia que he puesto y sigo poniendo en el empeño; o por falta de cariño, cuando la cocino me concentro, pienso en positivo  y pongo todo ternura en la tarea, pero ni con esas.
Ha habido semanas tiempo atras, cuando eran intragables, que hacia tantas tortillas como dias tenia la semana. Tuve que parar, en mi casa se ponian amarillos y cacareaban de vez en cuando. El laboratorio tuvo que cerrar porque se ponian enfermos los conejillos de indias y además había que ver las caras de sufrimiento a la hora de comerla.
Ahora después de tantos años de ensayo y error he conseguido hacer tortillas comestibles, que no es poco. Es quizás por eso que he tratado de suplir esa falta de "don" alegrando las tortillas con un toque de "algo". Esta que os pongo hoy es muy simple, rellena de buen queso cremoso gallego y un buen jamón serrano. Pero está buenisima con salsa rosa y langostinos o palitos de cangrejo y una lechuga en juliana; o con tomate cortado muy fino y jamón serrano; o untada con paté y queso crema, en fin, hay múltiples posibilidades y la tortilla, agradecida como es siempre, estará encantada, especialmente si vosotros sois de esas personas que encima tienen el " don" y hacen tortillas exquisitas. Animaros, ponedle fantasía, probad e invitad a los amigos, una buena tortilla no se olvida fácilmente y con una ensalada y una copa de vino siempre es un resultado seguro. 
Por supuesto no voy a poner la elaboración de la tortilla porque no soy yo ejemplo en esta materia. Mi nivel es de iniciación en el arte de la tortilla, pero lo conseguiré.