sábado, 18 de abril de 2015

Arroz con pollo al curry.



Estamos todavía con el tema de la dieta y hoy tocaba pollo a la plancha y, para que no resultara tan triste, decidí prepararlo de esta manera, se trataba de alegrarlo un poco. Los sacrificados se lo han comido con unas judías cocidas, los demás con las judías, los guisantes y el arroz. A la vez que hacía dieta para unos, cocinaba también para los restantes comensales y todos contentos.

Necesitamos: unas pechugas de pollo cortadas en dados, curry, pimienta, cúrcuma, sal, nuez moscada y canela. Un kilo de judias verdes y una lata de guisantes tiernos.

Lo primero es aderezar el pollo con todas las especies y la sal; canela y nuez moscada he puesto poca y de las otras especies, más cantidad,  pero sin pasarnos, os diré que tenia un toque picante, pero bueno, no insoportable.
Limpiamos y lavamos las judías. Ponemos una olla al fuego con agua abundante y sal y cuando comience a hervir, echamos las judías cortadas.
Mientras las judías se cuecen, rehogamos el pollo en una olla al fuego con una gota de aceite (es un decir, muy poco), en cuanto este un poco  pasado, añadimos parte del agua de las judías(cuando este hirviendo) y lo dejamos que se haga a fuego lento unos minutos, no importa que nos pasemos con el agua, la vamos a utilizar para preparar el arroz.
Cuando las judías estén tiernas, las escurrimos y guardamos el agua de cocerlas, y separamos unas pocas para los penitentes, no vaya a ser que en vez de dieta tengan que hacer ayuno.
En la misma olla o tartera donde hemos preparado las judías ponemos a calentar dos medidas y media de líquido por cada medida de arroz. Pero el liquido no va a ser cualquier cosa, reciclamos parte de la salsa del pollo (dejar algo para que los adelgazantes puedan alegrar un poco sus judias) y completamos con el agua de cocer las judias; si nos sobra, la guardamos un rato, no vaya a ser que nos haga falta y se haya ido por el desague, tiempo tendremos de tirarla. Bueno, pues ponemos a hervir el liquido maravilloso y cuando lo haga, añadimos el arroz, revolvemos y dejamos cocer a fuego lento unos veinte minutos. Poco antes de que suene la campana, añadimos las judias verdes, los guisantes de lata ( previamente pasados por agua) y el pollo y cuando el arroz este en su punto, apagamos el fuego y lo dejamos reposar, tapado, unos diez minutos.
No os dire que el plato sea para morirse, pero estaba muy bueno y distinto al arroz con pollo de siempre, además, los colores combinaban perfectamente aunque en mi maravillosa foto no se aprecia, pero el amarillo del pollo ( por las especies, Mon, mi carnicero, no me daría un pollo con hepatitis) quedaba genial con el verde y blanco, vamos vistoso y,  la vista también cuenta a la hora de comer.
Deseo que os guste.


Como la comida era un poco light, me improvise un postre, este no de dieta. Pele una naranja y la corté en rodajas. Lave también unas fresas. En una sartén pequeña puse unas cucharadas de azúcar y les eché el zumo que había soltado la naranja al cortarla, al fuego hice un caramelo. En cuanto cogió color le fui añadiendo muy despacio el zumo de un limón, todo esto sin dejar de revolver, añadí entonces las fresas, le di unas vueltas a todo y lo puse por encima de la naranja. Fácil y rápido, el tiempo de poner la mesa, y rico, si además le ponemos un nombre interesante, naranjas con caramelo de limón, incluso parece algo mas importante y no una tontería sencilla que preparé para tener algo dulce. Los que están a dieta, me miran mal si hago cosas ricas y estoy sin consuelo.