sábado, 25 de abril de 2015

Espárragos frescos.


El otro día en el mercado había unos preciosos espárragos blancos que me estaban llamando. Son de los primeros que he visto, pero no me pude resistir a comprarlos. Cuando me los pesaban, una chica me preguntó si estaban buenos porque nunca los había preparado. Así queda resumido el motivo de subir esta receta tan sencilla. Animaos y comprad espárragos blancos frescos, están mucho más buenos que los de conserva y prepararlos, es una tontería.

Lo primero es quitar la parte  dura de abajo, (la yema noooo, la parte de abajo) es fácil y,  al intentar cortar con el cuchillo, ya nos daremos cuenta de hasta donde llega la zona más leñosa. Una vez desechadas las partes duras, con el pelador de verdura, los pelamos de arriba a abajo. Yo los suelo atar con hilo de cocina para que no bailen en la olla y se rompan las yemas, pero se pueden cocer igual aunque no los hayáis maniatado. En una olla alta y estrecha, ponemos a hervir agua con sal; aquí llegan las discrepancias, hay quienes dicen que hay que añadir una cucharadita de azúcar y mi hermana dice que de harina. Nosotros que somos muy chulos, le añadimos una de cada, así no hay discusión. Una vez que el agua rompa a hervir, echamos los espárragos con cuidado y en quince minutos los tenemos hechos. Si fueran muy gruesos, puede que necesiten algo más, pero en cualquier caso, pinchándolos ya notamos si están o no tiernos.
Los sacamos del agua, los ponemos a escurrir y con una buena mayonesa, manjar de dioses. Si os gustan los espárragos de bote, os animo a prepararlos frescos, están mucho más buenos y es fácil, fácil.