lunes, 13 de abril de 2015

Hamburguesas.


No se porque todos de vez en cuando pasamos por un lugar de comida rápida a tomarnos una hamburguesa y sin embargo, en casa, no lo consideramos como un plato digno de una comida. Por este motivo me decidí a preparar unas super hamburguesas como menú del día y estaban de muerte. Os diré que en el mercado en la carnicería Elia y Eladio, las tienen buenisimas, de ternera, de pollo, mixtas y unas de buey que quitan el "sentio".

Necesitamos: Unas buenas hamburguesas de ternera, buey o de lo que más os guste, panecillos, cebollas, pepinillos, lechuga, queso de cabra y los acompañantes, mostaza, mayonesa y ketchup.

Lo primero que hice fue caramelizar tres buenas cebollas, para ello, las pelé y las puse en un cazo con abundante aceite, al fuego y al mínimo de todo  ( si os gusta mucho la cebolla aumentad la cantidad porque las tres que yo he utilizado, se han quedado en una pequeña cantidad, justo la que veis en la foto abajo). Así las dejé que se fueran haciendo muy lentamente, es más, cuando veía que el aceite estaba demasiado caliente, lo retiraba un poco del fuego. Las vamos revolviendo de vez en cuando sin dejar que se quemen. Yo creo que las tuve una hora al fuego, aproximadamente. Una vez pasado este tiempo, las colé con un colador. El aceite por supuesto lo guardé para hacer un arroz en blanco o un guiso, o cualquier otra cosa que se os ocurra. La cebolla la volví a colocar en el cazo y le añadí media cucharadita de azúcar moreno, le  pegué unas cuantas vueltas y listo.
Los tomates los lavamos y cortamos en rodajas gruesas. Ponemos una sartén con unas gotas de aceite y les damos una vuelta. Después, añadía un chorrito de crema de vinagre balsámico de módena y los dejé hacerse un par de minutos por cada lado, a mi que me encanta el tomate os diré que estaban de muerte.
Los pepinillos, los corté a lo largo y los pasé por la plancha.
Lavamos unas hojas de lechuga y cortamos el queso de cabra en rodajas no muy finas.
Tostamos unos panecillos y hacemos las hamburguesas a la plancha.
He servido las hamburguesas en sus panecillos y luego he puesto todos los acompañantes en fuentes para que cada cual se la preparara a su gusto, con cebolla caramelizada y  queso de cabra, con tomate o sin el, en fin, a gusto del comensal.
Estaban muy buenas y a los jóvenes de la casa les ha encantado el menú. Después de todo, la comida rápida también se puede reconvertir en un menú de altura.