miércoles, 22 de abril de 2015

Mi souffle.


Yo creo que todos los que tenemos una edad, habremos ido alguna vez a la pizzería de Oliva, en Castro, eran unas mujeres tiernas y agradables que habían trabajado de cocineras en Italia, hasta creo recordar que en la embajada española allí. Cierto es que el local era un tanto "enxebre", pero la cocina era excelente y ellas, un encanto. Entre las muchas cosas que elaboraban, recuerdo el Souffle,  que había que encargar y estaba divino, el mío trata de ser algo parecido al postre exquisito que se tomaba en Josefa y Oliva.

Necesitamos: un paquete de bizcochos de soletilla, uno o dos bote de frutas variadas en almíbar (esos botes grandes que traen un mezcladillo de todo) y alguna fruta más que tengamos en casa, medio bote de mermelada de melocotón o albaricoque (opcional),  una tarrina de helado de vainilla, tres o cuatro claras de huevo, un vasito de ron y azúcar.

Se tarda menos de quince minutos en hacer el postre más el tiempo del gratinado.
Cogemos un molde, colocamos los bizcochos de soletilla unos junto a otros, en amor y  compañía.
Abrimos la lata o latas de nuestro cocktel de frutas en almíbar y separamos el jugo en un cuenco grande. Lo mezclamos con medio bote de mermelada de melocotón o albaricoque (si es que estamos en pro de la caloría)  y lo repartimos por encima de los bizcochos. Si no le añadimos la mermelada pues directamente regamos los bizcochos sin manchar ningún cacharro. Si nos gusta,  también podemos añadir al almíbar algo de licor, eso queda a gusto de cada uno.

Una vez bañados los bizcochos, a las frutas en almíbar, les podemos añadir alguna fruta que tengamos en casa. En mi caso simplemente le corté un par de plátanos en rodajas finas y lo mezcle todo.

Distribuimos la fruta por encima de los bizcochos y toca el turno del helado de vainilla. Con una cuchara vamos poniendo el helado por encima de las frutas, procurando repartirlo bien. Raspando con la cuchara el helado, vamos sacando unas "lonchas" que son bastante fáciles de repartir.
Ponemos en el vaso de la batidora o en la thermomix (con la mariposa) las claras y un pellizco de sal. Batimos hasta que estén muy firmes y entonces añadimos un poco de azúcar, si la tenemos glass, perfecto, sino, vale la normal.
Extendemos las claras por encima del helado y le espolvoreamos un poco de azúcar. Es el momento de sentarnos a comer y encender el gratinador del horno a tope.
Cuando llega el momento del postre, en el tiempo en que ponemos a todos a recoger los platos, metemos el soufflé a gratinar y calentamos el vasito de ron medio minuto en el microondas o en el fuego. Las claras se dorarán en cuestión de un minuto y lo pondremos todo en la mesa, echamos el rón por encima y con el soplete o una simple cerilla, le plantamos fuego hasta que se consuma el alcohol. Ya nos podemos servir este postre sencillo y fantástico. Además de bueno, resulta vistoso por el flambeado. Os diré que si  yo viera mi foto, quizás no me animaría a hacerlo, no tiene buena pinta, pero os aseguro que si la olvidáis y os animáis a preparar el postre, no os defraudará, está bárbaro y,  que culpa tiene el postre de que yo haga unas fotos tan malas.