sábado, 11 de abril de 2015

Naranjas rellenas.


Para seguir la linea de la ensalada de ayer, hoy, un postre fácil y bajo en calorías, los de la foto no, porque los adorné para el retrato, pero también las he comido sin ningún aderezo y estaban igual de buenas.

Necesitamos, seis naranjas hermosas, dos paquetes de gelatina de naranja, cuatro cucharadas soperas de leche condensada (la podemos omitir o liarnos la manta a la cabeza y  poner seis que es lo que yo hice) y agua.
Lo primero de lo primero, fregotear bien las naranjas por fuera, vamos a utilizarlo todo. Después, exprimimos tres naranjas con cuidado para que no se nos rompa la monda que es lo que vamos a rellenar. El zumo, lo guardamos en la nevera mientras continuamos preparando el resto. De las naranjas que hemos exprimido, con una cucharilla, quitamos del interior los restos que nos hayan quedado pegados a la piel.
A las otras tres naranjas, utilizando una cucharilla de postre, les despegamos toda la carne;  es fácil si lo hacemos con cuidado, introduciendo la cuchara entre la monda y la pulpa y pasándola alrededor, luego con los dedos ya sale entera la media naranja. La pulpa la colocamos en un cuenco o plato hondo y la cortamos menuda, retirándole  las partes blancas que nos hayan quedado.
En un cazo ponemos al fuego cuarto litro de agua; una vez que hierva, añadimos la gelatina.  Hay que tener en cuenta que cada paquete es para medio litro de liquido, pero dependerá de la  cantidad de zumo que hayamos obtenido. A mi me llego con un paquete y medio. Añadimos la gelatina y revolvemos  hasta mezclar todo muy bien. Añadimos entonces el zumo de las naranjas que teníamos guardado en la nevera y batimos otro poco. Es el momento de decidir si pecamos o no y con que intensidad, yo como siempre en cuestión de dulce, hasta el final, añadí seis cucharadas soperas de leche condensada, pero podéis omitirla o añadirle menos cantidad, a vuestra elección y vuestros kilos queda. Añadimos también la pulpa de la naranja que hemos cortado menuda y revolvemos todo.
Lo primero que hice antes de rellenar, fue inmovilizar las medias naranjas, colocando cada una en un agujero del molde de las magdalenas, no se trataba de que se fuera cayendo todo el relleno camino de la nevera. Así se quedaron todas quietecitas y no se derramó ni una gota. Con una cuchara rellenamos cada mitad de naranja y a la nevera a enfríar. Unas las adorné con un pegote de mermelada de frambuesa, otra que me comí yo, con un poco de nata montada y algunas, las dejé sin adorno,  para los que no querían pecar tanto.