martes, 14 de abril de 2015

Tartaletas de fresas en almíbar de té.



Hacía mucho tiempo que no ponía una receta de un postre en el blog, algo así como dos o tres días, y la verdad, hay que endulzar nuestra vida y la de los que nos rodean de vez en cuando con alguna tontería dulce. Es la temporada de las fresas y hay que aprovechar, están muy buenas y es una fruta que no engorda, aunque el resto que la acompaña en la receta síiiii, pero vale la pena, hay que pecar algo, no todos podemos estar con el cuerpo atlético de los dieciocho años, y además, el gusto que da saborear algo rico, sin sentirse culpable y sin pensar en los Kilos, eso también vale dinero.

Necesitamos: Un kilo de fresas, un vaso de azúcar, tres cucharaditas de té bueno, el que os guste, una tarrina de crema de queso, un cartón pequeño de nata para montar,  un yogurt griego (desnatado jijiji) y unas canastillas de barquillo para rellenar (otro día lo haremos nosotros).

Lo primero hervir un vaso de agua y preparar un té bien cargado, añadiendo tres cucharaditas o tres bolsitas al agua hervida y dejando reposar un buen rato. Yo he utilizado un té Oolong, blanco, que me gusta mucho para tomar una infusión después de comer. Una vez preparado nuestro té, retiramos las bolsitas y lo ponemos al fuego con un vaso de azúcar y dejamos hervir para que se haga un almíbar ligero, esto es a ojo, pero diría que unos quince minutos más o menos.

Mientras el almíbar se prepara el sólo, nosotros lavamos las fresas y después les quitamos los rabitos y las hojas verdes, esto se debe de hacer siempre después de lavadas porque sino absorven mucha agua. Las escurrimos bien y  las echamos en el almíbar. Dejamos que hierva todo junto un par de minutos y apagamos. Os diré que las fresas solo con el almíbar, están de escándalo, yo las he tomado con yogurt griego, sin yogurt, solas, el almíbar en vaso, en fin combinaciones y permutaciones con las fresas en almíbar. Otra ventaja, es que esto lo hacemos cuando nos da la gana o podemos y lo guardamos en la nevera en frascos hasta que vayamos a hacer el postre. Una vez que echamos las fresas en el almíbar y lo dejamos hervir todo un par de minutos, veremos que el líquido ha aumentado, no pasa nada, nos lo podemos beber a morro, añadirle un chorrito al té, al yogurt,  o reservarlo y cuando compremos más fresas, repetimos y nos damos otro homenaje, que bien lo merecemos.
Pues así, sin despeinarnos, casi tenemos el poste hecho. Lo que queda, se hace en cinco minutos y esto si que debemos de prepararlo cuando lo vayamos a tomar, bueno un poco antes, no se trata de tener a los comensales esperando mientras lo hacemos. Yo lo preparé justo antes de sentarnos a comer.
En un bol ponemos la nata, la montamos, un par de minutos creo que nos sobran, añadimos la tarrina de queso, batimos, ya van casi cuatro, añadimos el yogurt griego y un poco del almíbar de las fresas, el que veamos para que nos quede una crema consistente, mejor ir echando poco a poco.  Batimos todo Cinco minutos y estamos a punto de tener el postre.
El problema es que si los canastillos de barquillo los rellenamos antes de comer, quedarán blandengues y no estarán igual de buenos, por eso, ponemos a los comensales a recoger los platos y  mientras,  nosotros que tendremos ya preparadas nuestras canastillas de barquillo en una fuente, vamos repartiendo la crema en los barquillos, encima unas fresas escurridas (ya se encargan ellas de soltar almíbar, aunque las escurramos) y a la mesa,  que ya habrán recogido todo y podremos disfrutar y saborear el postre con calma.
Deseo que os guste.