lunes, 22 de junio de 2015

Croquetas de pollo y chorizo.



Yo creo que no hay mucha gente a la que no les gusten las croquetas, se pueden  hacer de todo o casi todo, las de nuestras madres son generalmente las más ricas, no sólo porque nos las dan hechas sino también porque la experiencia es un grado. Alguien me ha dicho que ahora  hay croquetas de tiramisú y de un montón de cosas distintas, no las he probado por lo que no puedo dar mi opinión, será cosa de experimentar un día y ver si realmente están buenas. Las mías son las de siempre, hechas con los restos de un pollo asado y por aquello de darles un toque de gracia, acompañadas de una pizca de chorizo.

Necesitamos: un litro de leche, 120 gramos de mantequilla, 120 gramos de harina, nuez moscada, una pizca de sal; el pollo bien escogido y medio chorizo. Para rebozar: harina, huevo y pan rallado.

Lo primero es derretir la mantequilla a fuego suave porque se quema fácilmente y le cambia el sabor, para evitarlo, también podemos sustituir una parte por un poco de aceite de oliva.  Una vez está derretida, pasamos el chorizo cortado en trocitos y lo reservamos. Añadimos la harina y vamos revolviendo hasta que se forma una pasta espesa. Para evitar que se nos formen grumos, templamos la leche en el microondas y la vamos añadiendo poco a poco  sin dejar de revolver. Añadimos el chorizo y el pollo, probamos y le ponemos sal y nuez moscada a gusto de cada uno y,  seguimos revolviendo.   Esto lleva algo de tiempo, pero mientras revolvemos hacemos brazo que tampoco está mal, incluso para compensar podemos cambiar de mano. Sabemos que la bechamel está en su punto, cuando empieza a despegarse de los bordes de la sartén.  Cogemos una fuente plana y extendemos la pasta para que enfríe. Para evitar que se forme una costra dura por arriba podemos, o bien con una espátula untar la superficie con mantequilla o, taparla con film transparente. Solo tenemos que dejar que se enfríe la pasta para poder hacer luego las croquetas. Yo normalmente la hago de un día para otro.

Cuando la pasta ya está fría, preparamos todo para el rebozado. Un plato con harina, otro con el huevo batido  y  otro con pan rallado. Con estos tres ingredientes, el rebozado queda más firme y crujiente, pero si estamos perezosas, también vale rebozarlas sólo en pan rallado, no hay demasiada diferencia. Las podemos liar con dos cucharas haciendo bolas o en forma alargada. Si la pasta se os pega mucho, humedeciendo las manos en agua será más fácil ligarlas. Una vez les hemos dado forma, sólo queda pasarlas por la harina, el huevo y el pan rallado, por este orden. Cuando ya tenemos todas las croquetas rebozadas, las freímos en abundante aceite de oliva muy caliente. Según las sacamos de la sartén, las ponemos sobre papel de cocina para evitar que nos queden grasosas y,  a la fuente listas para comer. Están muy buenas y el chorizo, aunque es muy poco, les da un sabor estupendo, el toque justo para que resulten muy sabrosas.

Deseo que os gusten.