lunes, 1 de junio de 2015

Milhojas de crema de mandarina.


Debe de hacer por lo menos cinco días que no preparaba un postre, lo cual no quiere decir que no los haya comido, pero de lo que yo tenía ganas era de algo rico preparado en casa. Mi marido compró el otro día unas mandarinas que, según él, tenían muy buena  pinta. Cuando alguien se fue a comer la primera, se dio cuenta de que por fuera todo muy bonito y muy brillante, pero por dentro, no estaban nada buenas. Tenía, nada más y nada menos, que un  kilo de mandarinas. Las opciones eran más bien escasas, tirarlas a la basura o aprovecharlas. Opté por esta última y las metí en la licuadora, de donde saqué una taza grande de zumo.  También tenía hojaldre refrigerado. Ya está, se me encendió la bombilla y preparé esta milhoja de crema de mandarina, no tiene secretos, únicamente hay que poner un poco de cuidado en hacer la crema. 

Necesitamos:  dos planchas de hojaldre, congelado o refrigerado; cuatro huevos; una taza grande de zumo de mandarina, medio litro de leche;  cuatro cucharadas soperas de azúcar (el mío no estaba muy dulce, osea que dosificarlo al gusto de cada uno) y dos cucharadas soperas de harina.

Lo primero vamos  poniendo el horno a 210 grados para que se caliente.

Las planchas de hojaldre, las colocamos sobre papel de hornear en una fuente de horno y le empaquetamos encima otra fuente del mismo tamaño, para que la masa no se levante y nos quede plana. Cuando tenemos el horno caliente, metemos las planchas bien tapadas y lo dejamos hornear a 210 grados unos diez minutos (esto es más o menos, las mías eran refrigeradas y se hacen antes).

En un bol, batimos el zumo de mandarina con el azúcar, los  huevos, la leche  y dos cucharadas soperas de harina bien colmadas. Lo ponemos al baño maría y revolvemos bien hasta que la crema espese. Yo tengo la maravillosa thermomix y he puesto todo a velocidad 4, diez minutos, temperatura 90. Si la crema se os corta, no pasa nada, añadidle un chorrito de leche fría y batid todo enérgicamente unos segundos más y ya está. 

Cuando las planchas están listas, las retiramos del horno y colocamos encima de una de ellas, la crema bien extendida, procurando poner una capa gruesa, aunque con cuidado para que no se desparrame. A mi me sobró bastante crema y la puse en una salsera para acompañar a la milhoja. Si no se la comen, ya pensaré que hacer con ella.  Ponemos encima la otra capa de hojaldre y lo volvemos a hornear todo entre cinco- diez minutos. 

Cuando lo sacamos del horno, no nos queda más que espolvorearlo con azúcar glas. 

Deseo que os guste.