viernes, 26 de junio de 2015

Rosquillas de anís.



Llega el fin de semana y hace un solazo que quita el hipo, solo faltan unas estupendas rosquillas para el desayuno, y sorprender a nuestra familia. Esta receta es la que hago siempre, quedan crujientes y se conservan durante mucho tiempo, si es que llegan a durar lo bastante como para conservarlas. Es además una receta que se puede preparar en familia, a los niños les gusta eso de darle forma a la masa para  hacer rosquillas, como si jugaran con la plastilina. Yo las he preparado mano a mano con mi hija mayor y la verdad, hemos pasado un rato entretenidas. De todas las recetas que he probado de rosquillas de anís, esta es la que más me gusta.

Necesitamos: dos huevos, un vaso de anís, la ralladura de medio limón, 4 cucharadas de azúcar, aceite de oliva y harina. Se me olvidaba, azúcar glass para espolvorearlas.

Lo  primero es un bol grande, cascamos los huevos y los batimos, añadimos el azúcar y volvemos a batir todo junto. Una cáscara la guardamos (de la mitad del huevo) porque la vamos a utilizar de medida. Medimos una cáscara de aceite de oliva y la calentamos en una sartén, cuando ya está, añadimos la ralladura de limón y la freímos, sin que se queme; finalmente añadimos el vaso de anís y apagamos el fuego.  Todo esto lo  mezclamos con los huevos batidos y echamos también otra cáscara de aceite frío. Batimos todo bien y vamos añadiendo harina y mezclando.  La cantidad de harina será la que la mezcla admita, más o menos sobre 800 gramos, Hay que ir añadiéndola poco a poco y amasando, hasta que la mezcla no se nos pegue a los dedos, entonces estará perfecta. A continuación sólo hay que darle forma a las rosquillas. Os aconsejo que las hagáis todas y luego se fríen todas seguidas.
Para freírlas necesitamos abundante aceite de oliva bien caliente. Según las vamos sacando, las colocamos sobre papel de cocina para que absorba los restos de aceite. Luego, las pasamos a una fuente y las espolvoreamos con azúcar glass. Si no tenemos en casa azúcar de este tipo, no os preocupéis, cogemos azúcar normal y en el molinillo de café lo  molemos y ya está. 

Deseo que os gusten, están de maravilla.