miércoles, 24 de junio de 2015

Solomillos al Mascarpone.



Estos hermosos solomillos, imagino que son de un hermoso cerdo y lo que me han dicho, y no imagino, es que fue alimentado con castañas. Están tiernos y  jugosos, faltaría más y,  con el sabor dulce y cremoso del mascarpone, han quedado estupendos.

Necesitamos: tres hermosos solomillos, una cebolla grande, una tarrina de queso mascarpone, un vaso de vino de coñac o brandy, una cucharada sopera de azúcar moreno, aceite de oliva, sal y pimienta.

Todo es facilísimo, lo primero sal y pimienta al bicho. En una cazuela, ponemos un vaso pequeñito de aceite y lo calentamos, cuando esté bien caliente, doramos los solomillos por todos los lados, bien tostados. Los retiramos de la cazuela y bajamos el fuego. Pelamos y cortamos la cebolla y, la pochamos en el aceite de dorar los solomillos, la dejamos que se  haga a fuego muy lento, mucho rato y que no se nos queme. Cuando la cebolla está ya muy blanda, añadimos la cucharada de azúcar moreno y le damos a todo unas vueltas a fuego lento. A continuación, echamos el vaso de coñac o brandy y lo dejamos que cueza todo un poco para que se evapore el alcohol. Cuando ya no  huele a alcohol, añadimos el queso mascarpone y mezclamos todo bien, dejándolo que se haga un rato a fuego muy bajo.
 Mientras, los solomillos estarán ya templados y aprovecharemos para trincharlos,  así también comprobamos si nos han quedado en su punto. Cuando acabamos de cortar los solomillos, pasamos con la batidora la salsa hasta que nos quede una crema. Si está muy espesa, le podemos añadir una poca de nata líquida o un vasito de agua templada por aquello de la caloría, en fin, lo que más os guste. Ponemos los medallones de solomillo en la salsa y los dejamos un par de minutos a fuego lento. No queda más que apagar el fuego, colocarlos en una fuente de servir y a la mesa. Todo fácil y bastante rápido. Están estupendos y acompañados de unas patatas fritas y un buen pedazo de pan para mojar, perfecto.

Deseo que os guste.