miércoles, 17 de junio de 2015

Tocinillo de cielo.




No se lo que pensaréis del tocinillo de cielo, pero a mi me encanta, es mi postre preferido. Es dulce, sí, muy dulce, pero está buenísimo. Este que he preparado se lo dedico a mi hermana Carmiña, es la número uno en cuestión de tocinillos, una maestra preparándolos. A la hora de comerlo, el premio gordo creo que me lo llevo yo. Siempre le pido a mi hermana que lo haga porque encuentra el punto justo, cremoso, suave y dulce, muy dulce, lo borda. Siguiendo al pie de la letra sus instrucciones, he preparado este tocinillo que creo que puedo decir que, por primera vez,  me salió tan bueno como a ella. Ya iba siendo hora, la pobre está  harta de hacerme tocinillos, aunque nunca ha protestado. Ahora que parece que le he cogido el punto, tendré que invitar a mi amigos, Ramón y Oscar a probar el mío, ellos también son fans incondicionales del tocinillo y tendremos que hacer una fiesta de exaltación.

Necesitamos: 11 yemas de huevo y un huevo entero, algo más de medio kilo de azúcar y un vaso y medio de agua.

Yo quería hacer un almíbar con algo de sabor y he puesto a cocer dos vasos de agua con tres mandarinas peladas, de vez en cuando las aplastaba un poco para que soltaran el jugo y lo dejé todo cociendo hasta que se redujo bastante el agua. Luego si que ya seguí las instrucciones de la maestra al pie de la letra. Colé el líquido y medí un vaso y medio de agua, añadí 460 gramos de azúcar y lo dejé hervir unos quince minutos o algo más, tiene que quedar un almíbar ligero pero algo espeso, nada de punto de hebra ni punto de bola, simplemente que haya espesado algo. Yo lo probé como dijo mi hermana y me pareció perfecto, dulce y estupendo. Hay que probarlo por si tuviéramos que rectificar. Dejamos que el almíbar se temple. 

Vamos calentando el horno a 200 grados con el ventilador. Colocamos dentro un cacharro con agua para poner luego el tocinillo al baño maría.

Preparamos un caramelo en el molde donde vayamos a hacer el tocinillo. Ponemos unas diez cucharadas soperas de azúcar, un par de cucharadas soperas de agua y al fuego, revolviendo. Cuando comienza a estar dorado, apagamos y lo repartimos por todo el molde.
Cuando el almíbar ya está bastante templado, añadimos una a una las yemas de huevo y vamos batiendo, finalmente añadimos el huevo entero y batimos todo bien. Ponemos toda la mezcla en el molde caramelizado y lo tapamos muy bien. Si el molde tiene tapa no hay problema. Si no, lo tapamos con papel de aluminio, remetiendo bien el papel por el borde del molde para que no nos entre agua. Lo metemos al horno. Cuando yo metí el molde, el agua del baño maría ya estaba hirviendo. En quince minutos justos, lo destapé y lo pinché con una aguja, estaba perfecto, apagué el horno y lo saqué del calor para que no se pasara. El tiempo depende un poco de cada horno, pero a partir de los quince minutos ya deberíamos de vigilarlo como un sabueso para que no se pase. 

 Deseo que os guste tanto como a mi. Ha sido un verdadero placer comerlo.