miércoles, 8 de julio de 2015

Chorizos a la sidra.


Ayer preparamos una barbacoa y había comprado unos chorizos pequeños para hacer junto a la carne, pero como no siempre uno tiene la cabeza donde debe, se me olvidaron en la nevera y no me volví a acordar de ellos hasta que, en un momento de inspiración los recordé. Allí estaban en la nevera, con su rojo intenso, mirándome decepcionados. No me quedó mas remedio que cocinarlos. Es de todo menos un plato ligero. Yo los preparé y, entre meriendas después de la playa y aperitivos por la mañana, cuando me dí cuenta, casi ya no quedaban. La foto la hice justo a tiempo, antes de que sucumbieran los últimos. Nunca los había preparado, pero estaban buenos.


Necesitamos: unos chorizos pequeños y ricos, una botella de sidra (pequeña), media cebolla y un fondo de aceite de oliva.

Si tenemos un cacharro de barro, mucho mejor, resulta más "enxebre". Ponemos el cacharro al fuego con un fondo de aceite de oliva y lo calentamos. Cuando esté, añadimos la cebolla pelada y cortada en rodajas finas. La dejamos pochar a fuego lento. Tened cuidado, el barro conserva mucho el calor y es fácil que se queme. Cuando está transparente, la retiramos y ponemos los chorizos en el aceite, los pinchamos sin piedad para que suelten el jugo y los doramos un poco. Cuando están dorados y preciosos,  añadimos la botella de sidra. Bajamos el fuego y los dejamos que cuezan así, al mínimo, unos diez - quince minutos. Huelen a gloria y aunque no suele ser un plato muy digestivo y ligero, de vez en cuando hay que pegarse un homenaje.

Deseo que os gusten.