viernes, 24 de julio de 2015

Empanada de cebolla confitada, queso de cabra y nueces.



En mi casa, la mayoría de las cosas que preparo les suelen gustar.No es porque sea una gran cocinera, simplemente es que, desde que han nacido están acostumbrados a mi forma de cocinar.  A todos nos parecen especiales algunos platos  de nuestras madres o abuelas, que tratamos de repetir, sin llegar nunca a "ese algo" especial que tenían los suyos. La cocina es algo muy personal, cada uno pone su sello, su toque personal en aquello que prepara. Aunque hagamos la receta de nuestra madre, de nuestra tía o de una amiga, siempre tiene ese nota característica que uno le pone.Esto viene a cuento porque como ya he dicho, en mi casa les suele gustar lo que preparo y los pobrecitos piensan que lo hago bastante bien. Supongo que por ese motivo, hoy, que mi hija está de cumple, me ha pedido que le preparara algo para compartir con sus compañeros de trabajo de Pull, que presión!!!!!. Basta que te quieras esmerar, para que, precisamente ese día todo te salga un churro. Era tal el pánico que tenía que,  además de mucho cariño, monté guardia, escopeta en ristre,  junto a los fogones hasta que tuve todo rematado, no fuera a ser que algo se quemara, se tostara, se desmadrara o que se yo. Basta que tu hija te lo pida con unos besos y cara de Santa, para que trates de esforzarte al máximo. A saber que cosas  habrá contado a sus compañeros (todas mentira). Después de darle muchas vueltas, preparé esta empanada y un bizcocho de chocolate y cereza, que ya subiré otro día. Parece ser que mala del todo no estaba, a las diez de la mañana, casi habían dado cuenta de ella. 

Necesitamos: 2 cebolletas y tres cebollas normales, aceite de oliva en abundancia, 400 gramos de queso de cabra,  medio kilo de nueces, si las compramos ya peladas, con la mitad de un paquete será suficiente, dos planchas de hojaldre, un huevo  y sal. 

Comenzamos por pelar las cebollas y cortarlas más bien menudas. Cogemos una cazuela y ponemos abundante aceite de oliva, lo templamos al fuego y echamos la cebolla. El aceite tiene que cubrirla por completo. Hay que dejarla hacerse con el fuego muy bajo, evitando que hierva, lo ideal es mantenerla a unos 60 grados aproximadamente todo el tiempo. Si tenemos thermomix, esto es fácil, se programa la temperatura 60, velocidad cuchara y una hora y media. La verdad es que debía de estar un poco despistada porque me complique la vida y lo hice a la manera tradicional, pero el resultado espero que haya sido bueno. La cebolla va quedando blanda y adquiriendo un color dorado. Pasada una hora y media, la colamos y guardamos el aceite de haberla confitado, le dará un sabor especial a cualquier plato que preparemos. Volvemos a poner la cebolla en la cazuela al fuego, ya sin el aceite y le damos unas vueltas para que acabe de hacerse. Añadimos sal y hacemos un triple mortal con tirabuzón con la cebolla, la dejamos cocer unos minutos, revolviendo para que no se queme y lista.
Ponemos una plancha de hojaldre y distribuimos la cebolla. Cortamos el queso de cabra en lonchas finas y lo repartimos por encima de la cebolla. El queso de cabra suele ser un poco latoso para cortarlo, porque se pega al cuchillo y se desmiga. Yo puse un poco del aceite de confitar la cebolla en un plato y mojaba el cuchillo para que esto no ocurriera, me dió resultado. Ahora, troceamos las nueces, pasando el rodillo de amasar por encima un par de veces, nos  deben quedar unos pedazos menudos,  no microscópicos. Las repartimos por encima de todo y tapamos con la otra plancha de hojaldre. Tenemos que pinchar la empanada o bien hacerle un agujero en el centro para que respire y no se ahogue. Solo nos queda batir un huevo y pintar toda la masa para que después de horneada, quede con un bonito color dorado.

Esta receta va por mi hija a la que adoro, por todas las Cristinas, que hoy es su Santo,  y por todo el personal de Pull Ferrol. 

Deseo que os guste.