martes, 7 de julio de 2015

Merluza a la gallega.






En la cocina pasa como en otras muchas cosas, a veces lo más sencillo resulta fantástico. Si tenemos unos buenos ingredientes, no es necesario adornarlos mucho, con cualquier cosita que les pongas están buenos. Es como la gente con estilo, en mi casa siempre se decia eso de, " con cualquier cosita que se ponga, fulanita está de maravilla". Volviendo a los fogones, os dire que a mi, esta receta me encanta y la hago con frecuencia, sirve no sólo para la merluza, sino también para otros pescados. Los ingredientes, sencillos, la preparación, fácil y adornos, pocos, pero el resultado es muy bueno.

Necesitamos: una merluza fresca o otro pescado, patatas, dos hojas de laurel, pimentón de buena calidad ( hay mucha diferencia entre un buen pimentón y uno corriente), cuatro dientes de ajo, una cebolla, aceite, vinagre y sal.

Lo primero es pelar las patatas, lavarlas y cortarlas en rodajas. Echamos las patatas en una cazuela, añadimos las hojas de laurel, la cebolla pelada entera y sal y cubrimos con agua. Colocamos al fuego y ponemos todo a cocer.

Entretanto, pelamos los dientes de ajo. Cogemos una sartén y ponemos un vaso de vino de aceite de oliva. A fuego suave, doramos los ajos sin que se quemen, y los aplastamos un poco de vez en cuando. Una vez hechos, los retiramos y apagamos el fuego. Cuando el aceite esté templado, añadimos una cucharada sopera de buen pimentón, revolvemos y añadimos cuatro cucharadas soperas de vinagre de manzana, revolvemos otra vez y nos vamos a vigilar las patatas. Con un tenedor las pinchamos y si ya empiezan a estar blandas, vamos que ya no están duras como crollos (palabra ferrolana que quiere decir piedra), colocamos por encima las rodajas del pescado, previamente lavadas y lo dejamos cocer unos cinco- siete minutos, dependiendo del grosor de la rodaja.  Cuando todo está, cogemos un cucharón del agua de cocer las patatas y el pescado y lo añadimos a la sartén con el pimentón y demás. 
Escurrimos el agua de la cazuela del pescado y echamos por encima la ajada que tenemos en la sartén. Ponemos al fuego y dejamos que todo junto levante un hervor, meneito a la cazuela para que todo se mezcle y listo para comer.

Es una receta sencilla y de siempre, que con un buen pescado no suele fallar. Sólo hay que tener cuidado de que los ajos no se quemen y, de añadir el pimentón con el aceite templado. La cantidad de vinagre es orientativa, para el gusto de mi casa la proporción perfecta, pero como es cuestión de gustos, lo mejor es probar e ir añadiendo hasta que encontremos nuestro punto. 
Después de tres días sin publicar, aunque no sin comer, aquí os dejó esta idea que esperó que os sirva de inspiración si no se os ocurre que preparar de comida.

Deseo que os guste.