miércoles, 22 de julio de 2015

Pastel de carne con trufas.



Esta es una receta muy apropiada para estos calores, la podemos tomar fría cuando apriete Lorenzo o llevarla a la playa en un envase plástico con una buena mayonesa, de bote por supuesto o, cortada fina en un bocata con tomate, lechuga y mayonesa. En definitiva, un multiusos.
La preparación es sencilla del todo, en lo único que me compliqué un poco, sólo un poco, fue en la salsa, lo demás tirado.

Necesitamos: un kilo de carne picada, de ternera, de cerdo, mitad y mitad, como más os guste; un bote de aceitunas sin hueso, un bote de trufas y unas lonchas de jamón serrano, estos son los ingredientes de la carne, además de la sal y pimienta. Para la salsa necesitamos: un vaso de vino de brandy o coñac, una cartón de nata líquida pequeño (200 ml.), trufas,  sal, pimienta y aceite de oliva.

Ya os decía que  lo único latoso era la salsa, pero no mucho.Ponemos un cazo pequeño con un vaso de agua de aceite de oliva, al fuego y al mínimo de lo mínimo. Limpiamos las cebolletas, cortamos y al cazo con ellas. Hay que dejarlas confitarse a baja temperatura, una hora aproximadamente. No dan la lata, únicamente hay que vigilar que no suba mucho la temperatura. Mi fuego es de gas y si veía que el calor apretaba, separaba unos segundos el cazo  del fuego. Pasado ese tiempo, colamos la cebolleta y el aceite lo guardamos. Un poco del aceite, lo emplearemos en la salsa  y en la carne, el que sobra, es perfecto para preparar una tortilla, le da un sabor estupendo, a tortilla de cebolla, pero sin ella.

Como somos rápidas y veloces como el rayo, es hora de ir poniendo el horno a calentar, a 200 grados y con el ventilador. El pastel de carne lo hacemos en un periquete.

La carne la echamos en un bol, salamos, molemos pimienta y cortamos las aceitunas menudas. Os diré que puestos a no complicarse, yo incluso encontré un bote de aceitunas sin hueso, que ya vienen cortadas en rodajas pequeñas.  Lo mezclamos todo bien y le añadimos una cucharada del aceite de las cebolletas. Cortamos menuda una de las trufas y la añadimos también. Revolvemos todo bien.
Buscamos un molde de plum cake y lo forramos con papel de hornear. Colocamos las lonchas de jamón serrano en el fondo del molde, cuando le demos la vuelta, será la presentación. Encima ponemos la carne con todo lo demás. Apretamos y metemos al horno. En unos treinta y cinco o cuarenta minutos estará listo.
Ahora nos queda rematar la faena. Mientras el pastel se hace tranquilamente al  horno, nosotros vamos con la salsa. En el mismo cazo en el que hemos confitado la cebolleta, ponemos un chorrito pequeño del aceite que nos quedó, al fuego y añadimos el vasito de brandy o coñac. Dejamos que hierva y entonces,  bajamos el fuego al mínimo hasta que el alcohol se evapore. Entonces, añadimos la cebolleta confitada y la tarrina de nata, salamos y dejamos que hierva a fuego muy lento unos minutos.  En mi casa, aunque les gusta el sabor de la cebolla, algunos, no soportan encontrarse los pedazos. Lo que hice fue, pasar la salsa por la batidora, dejando una crema y luego añadirle la otra trufa cortada en pedazos pequeños, levanté un hervor y apagué el fuego. Si os gusta así, tal cual, añadís la trufa, le pegáis un calentón y,  omitimos lo de pasar por la batidora.

El pastel, conviene dejarlo templar un poco antes de desmoldarlo. La presentación es buena y acompañado de esta salsa o de cualquier otra está muy bueno. Frío o caliente, sólo o acompañado, de cualquier forma está bueno. En casa, además de con unas buenas patatas gallegas fritas, lo acompañé de unos "pimientos do Couto", como los de Padrón, pero que no pican.

Deseo que os guste.