lunes, 13 de julio de 2015

Sopa de tomate y albahaca.


Vamos a comenzar la semana con buen pie y esta sopa, de dieta, baja en calorías, que nos servirá para depurar lo excesos del fin de semana. En estas fechas son normales las fiestas o patrones, días en que te sientas a comer a las tres de la tarde y no te levantas hasta las tantas. Para "aligerar" el cuerpo y castigarnos un poco por habernos excedido, podemos preparar esta sopa ligera. El que se haya portado muy mal, lo tiene fácil, se pasa un día entero a sopas y, como en los toros, que Dios reparta suerte, y que llegue el final del día sin haberle mordido a nadie. Los que no se hayan excedido demasiado, la pueden acompañar de una ensalada o un filete a la plancha, que tampoco hay que castigarse tanto, después de todo, comer es uno de los placeres de la vida.


Necesitamos: Un kilo de tomates pelados y bien maduros, un par de dientes de ajo, dos cucharadas de aceite de oliva, pimienta negra, una cucharada de edulcorante (azúcar para los que están que tiran la casa por la ventana), cuatro hojas de albahaca fresca, un vaso de caldo de verduras y sal. 

En las dos cucharadas soperas de aceite de oliva, ponemos a dorar nuestros dientes de ajo y añadimos luego los tomates pelados y, cortados en trozos. Dejamos rehogar todo unos quince o veinte minutos y le vamos dando unas vueltas de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadimos un vaso de caldo de verduras (colado o filtrado, que queda más fino), añadimos sal, pimienta, las hojas de albahaca y el edulcorante. Este último sólo si es necesario. Si los tomates están muy maduros o son caseros, suelen estar más dulces y podremos omitir el edulcorante. Dejamos cocer todo a fuego lento unos diez minutos.   Pasado este tiempo, batidora y trituramos bien hasta que nos quede una crema ligera y sin grumos. Una vez este templada, la metemos en la nevera hasta que enfríe. También se puede tomar caliente, pero con este tiempo, parece que apetece más una crema fría. Para rematar la faena, adornamos con unas hojas de albahaca fresca. 

Si vamos a la playa, calienta el sol, podemos llevarnos un vaso de esos tan chulos que hay para el café, con nuestra sopa fría de tomate, tumbados en la arena, el sol, el mar,  un buen sandwich vegetal y una sopa de tomate, suena bárbaro. 

Deseo que os guste.