jueves, 6 de agosto de 2015

Salpicón de pescado y marisco.


En casa, siempre nos han gustado los bichos, el primero que tuvimos fue un pececillo naranja, duró tanto tiempo que se volvió de color blanco y del tamaño de una mano. Después, tuvimos pollitos, se ve que los cuidamos bien, porque se convirtieron en unas hermosas gallinas. Tuvimos bichos bola, ranas, palomas que criaron en el balcón, una tortuga que aun comparte piso con nosotros y que es más vieja ya que Matusalén, perro, gusanos de seda, un cangrejo de la playa que criamos con miga de pan hasta que tuvo el tamaño de una nécora y lo soltamos en el mar y,  no se cuantos bichos más.
 Todos debieron de irse contentos con el trato, llegaron crías y se fueron ya criados. La última adquisición es una musaraña que mi hija se encontró moribunda en el campo y que estamos criando con leche, semidesnatada, eso si, para que no sea tan fuerte. Me acordé de todos estos bichos, porque una vez mi chico trajo un lubrigante para preparar a la plancha. Estaba vivo. Si por mi hubiera sido, seguiría en la bañera engordando, no tengo valor para matarlo. Mientras mi marido lo hacía, tuve que escapar a la otra punta de la casa donde no me llegara el ruido de la cola del bicho dando golpes. Pues a lo que iba, para preparar este salpicón, compre bichos diversos, todos muertos, no tengo sitio en casa para una piscifactoría.

Necesitamos: medio kilo de langostinos, una cola de rape, medio kilo de gambas, un paquete de palitos de cangrejo, un bote de pimientos del piquillo, seis huevos, aceite de oliva virgen, vinagre de manzana, laurel y sal. Yo las gambas las suelo comprar peladas por aquello de ahorrar tiempo.

Lo primero lavamos los langostinos y separamos las cabezas de los cuerpos. En un cazo, ponemos un vaso de agua de aceite, a fuego lento y echamos las cabezas. Las dejamos con el fuego al mínimo que se frían unos quince minutos. Con la mano del mortero, las vamos aplastando de vez en cuando. Este aceite, lo colamos y lo guardáremos para preparar la salsa del salpicón.

En un cazo, cocemos los huevos, tardan diez minutos.

Ponemos una olla grande al fuego con agua, sal y un par de hojas de laurel y cuando hierva, echamos el rape, lo dejamos cuatro minutos cociendo y añadimos los cuerpos de los langostinos, dos minutos cociendo y añadimos las gambas lavadas y descongeladas, dos minutos más cociendo fuerte y apagamos. Los tiempos los contamos cuando cuece a borbotones. Colamos el agua de cocer y la reservamos para la salsa.
Pasamos todo por agua fría, los escogemos y los cortamos. Del bote de pimientos del piquillo, reservamos un par de ellos para la salsa. El resto, los secamos y cortamos menudos. En un bol grande, mezclamos los pescados y mariscos escogidos y cortados con los pimientos del piquillo. Cortamos también los palitos de cangrejo. Los huevos los pelamos y reservamos dos para la salsa. El resto los troceadmos menudos y los mezclamos con lo que tenemos en el bol. Yo suelo guardar para la salsa un par de las yemas de huevo ( además de los dos huevos enteros), para gustos.
En el vaso de la batidora o thermomix ponemos: el aceite de freír las cabezas, medio vaso del agua de cocer el pescado y demás bichos, los dos huevos enteros y las yemas, si es que las hemos dejado y, los dos pimientos del piquillo. Con la batidora, sin piedad, deshacemos todo hasta que nos quede una salsa cremosa. Si está muy espesa, un poco más del agua de cocer. Ponemos vinagre, mejor poco a poco e ir probando; si nos quedamos cortos, tiene arreglo, si nos pasamos no. Además, siempre podemos poner el vinagre en la mesa para que, al que le guste, le añada más. La sal, lo mismo, probamos y salamos, ya tiene sal el agua de cocción y no vaya a ser que nos pasemos. Creó que lo he puesto todo. El resultado es estupendo.

Espero que os guste mucho. Los pescados y mariscos los podemos variar, pero yo sinceramente creo que el secreto, está en la salsa.

Deseo que os guste.