viernes, 4 de septiembre de 2015

Arroz con almejas.



Hoy he tenido una pelea con los envases de plástico o tupers. Los tengo todos en un estante alto, encima de la nevera. Periódicamente los ordeno y procuro colocarlos en un orden, más o menos cómodo,  para cogerlos y guardarlos. Este propósito de orden suele durar un tiempo; después, no se porque, los guardo como puedo y llega un día en que, al abrir la puerta de la alacena, los tuper se me caen encima como si fueran las cataratas del Iguazú. Entonces, vuelve a empezar la rueda y los ordeno. Hay temporadas en que tengo excedente de envases, casi podría poner un puesto de venta.  En otros momentos, mamá se lleva esto, a fulanito le mando un tuper con..., congelo tal cosa..., al final,  no tengo ninguno y compro más; pasado un tiempo, descongelo, me los devuelven y voilá... otra vez excedente de envases que no sabes donde guardar. A veces he llegado a pensar que tienen vida propia. Me gustaría poder echarle la culpa de esto a mi familia, pero lo cierto es que el negociado de tupers, lo llevo yo personalmente y no puedo declinar mi responsabilidad por más que me gustaría. Deberían de inventar un sistema para almacenar estos puñeteros y prácticos envases, cada uno de su tamaño, sin que fuera tan difícil mantener el orden. Después de tanta divagación, vamos a lo que vamos. 
La receta de hoy es fácil y muy rica.

Necesitamos:  una taza grande arroz;  un par de hermosos pimientos verdes;  unas hebras de azafrán, un kilo de almejas, aceite de oliva y sal. Quitando las almejas, que a veces son un poco caras, el resto de los ingredientes son fáciles y económicos.

 Empezamos por lavar las almejas con agua fría. En una cazuela grande, colocamos un par de vasos de agua fría, ponemos a fuego fuerte y,  en cuanto empieza a hervir, echamos las almejas. Cuando hierva nuevamente, dejamos un minuto y apagamos el fuego. El liquido de cocer las almejas, lo colamos y reservamos para hacer el arroz. Las almejas, las escogemos. Las que no están abiertas, las desechamos. 

Vamos ahora con los pimientos, los lavamos y los cortamos en trozos pequeños. Ponemos una paellera al fuego con un fondo de aceite. En cuanto esté caliente, añadimos el pimiento cortado en pedazos y a fuego medio, lo dejamos que se haga unos minutos. Conviene añadirle un poco de sal, así se pochará antes. Mientras el pimiento se hace, colamos nuevamente el caldo de las almejas para evitar que algún intruso indeseado se cuele en el arroz, y lo calentamos en el microondas. De este caldo, en un mortero ponemos un poco, caliente, junto al azafrán, para que se vayan conociendo. Cuando al pimiento ya le hemos dado unas vueltas y está más que paseado, añadimos el arroz y lo revolvemos todo unos minutos, pocos, no vaya a ser que se nos tueste.  Inmediatamente, añadimos el caldo caliente de las almejas y dejamos cocer todo a fuego lento. El  azafrán que tenemos en el mortero, lo machacamos como podemos y lo añadimos al arroz. Añadimos la sal que nos parecezca, siempre mejor de menos que de más, y probamos. Revolvemos un poco al principio para evitar que el arroz se apelotone, tranquilidad, hay sitio para todos. Luego, será suficiente con pegarle un meneo a la cazuela de vez en cuando. El arroz estará listo en unos quince - veinte minutos, no obstante, conviene probarlo y cuando está casi, casi, todavía un pelín duro, apagarlo; durante el tiempo de reposo acabará de hacerse y evitamos que nos quede pasado. Las almejas, que las tenemos primorosas y escogidas, las añadimos al arroz, un par de minutos antes de apagarlo. Ahora solo nos queda taparlo con un paño, limpio por favor, y dejarlo reposar unos diez minutos. El arroz es muy "estirado", en mi casa siempre se hace esperar. Esto lo digo porque no hay cosa peor que un arroz pasado y blandengue, por eso, es preferible siempre esperar por el arroz, que esperar el arroz por los comensales.

Deseo que os guste.