lunes, 14 de septiembre de 2015

Crema de calabaza.



Esta semana, en Galicia,  la empezamos con lluvia y más lluvia, aún no ha terminado el verano y para mañana,  ya está anunciada una ciclogénesis explosiva, lo que antes llamábamos temporal, lluvia y viento. Ahora lo han renombrado porque parece ser, que suena mucho más bonito y profesional. Tendremos que sacar los paraguas y abrigos, porque además de lluvia y viento, hace un frío que pela. Como el tiempo no acompaña, en lugar de comenzar la semana con algo dulce, empezaremos con algo caliente, que se agradecerá al llegar a casa, después de haber pasado frío en la calle con nuestra ropa de verano. Creo que es momento de irse planteando el tan temido cambio de armario, al que todos, en el norte, nos resistimos. Pensar que el efímero verano ya ha terminado y comienza el largo invierno, no apetece nada, pero es lo que hay y mejor pasarlo con alegría y algo caliente.

Necesitamos: una calabaza; un par de calabacines (primos hermanos de la calabaza); un cartón de leche evaporada, pan duro, aceite  y sal.

Lo primero es pelar todo convenientemente, lo cual nos llevará un rato. Los calabacines son facilones, no se resisten. La calabaza sin embargo, es muy suya, no vale eso de quitarle la piel a tiras. Lo mejor en mi opinión, cortarla y pelar trozo a trozo. Una vez que tenemos todo cortado, lo ponemos en pedazos en una olla y lo cubrimos con agua. Añadimos una cucharadita de sal y lo ponemos a cocer a fuego vivo. Dejamos que cueza todo hasta que, pinchando la calabaza, está ya blanda. El calabacín se hará antes pero no importa, lo vamos a triturar todo. Aquí podemos hacer muchas variaciones: echarle unos quesitos, un cartón de nata, media tarrina de crema de queso, etc. Mi madre lo prepara friendo unos trozos de pan duro que añade en la cazuela. Luego,  solo nos queda triturarlo todo bien hasta tener una crema suave. Evidentemente unos quesitos desnatados engordan menos y le dan también un sabor estupendo. Si la tristeza por la lluvia es mucha, propongo añadirle todo: el pan frito, los quesitos y un poco de nata. Cuando hagamos el cambio de armarios y comprobemos que la ropa del invierno pasado no nos sirve, tiempo tendremos de hacer dieta. Yo a mi crema además del pan frito, le añadí medio cartón de leche evaporada (queso no) y luego la acompañé con unos picatostes. 

Deseo que os guste.