lunes, 7 de septiembre de 2015

Empanada de manzana.


Cuesta coger el ritmo despues de las vacaciones, tengo la sensación de que voy más lenta de lo normal, a velocidad de tortuga reumática, aunque mi tortuga, Roberta, que no tiene reuma, corre que da gusto. 
Para no perder las buenas costumbres, empezaremos la semana con algo dulce, una empanada de manzana. Fácil, sencilla, rápida y sin dolor, como la mayoría de las cosas que intento  preparar.

Necesitamos: para la masa, 150 gramos de aceite, 150 gramos de agua, 350 gramos de harina, dos cucharadas soperas de azúcar y una pizca de sal. Para el relleno: seis manzanas golden, cuatro, cinco o seis cucharadas soperas de azúcar (por aquello de el gusto, los kilos y la salud de cada uno) y canela en polvo. También necesitaremos un huevo para pintar la empanada.

La masa es muy sencilla de preparar y siempre queda buena y crujiente. Templamos los 150 gramos de aceite, solo templado. Le añadimos el agua, la harina y el resto de los ingredientes y amasamos. Si tenemos robot de cocina perfecto, menos trabajo, damos la orden y él solito, nos calienta y amasa sin rechistar, mientras nosotras a lo que nos de la gana.
Las manzanas las pelamos y las cortamos como si fueramos a hacer una tortilla. Las vamos poniendo en un cuenco hondo y echamos el azúcar, al gusto de cada uno, y la canela, también a vuestro gusto. Yo como siempre, procuro no ser cutre, ni con lo uno ni con lo otro, me encanta el dulce y la canela creo que es sana, aunque no me acuerdo para que.  Revolvemos todo bien y lo dejamos que coja todos los sabores. Si os habéis animado a hacer la trenza de manzana y cabello de ángel y os ha sobrado algo de éste último en el bote, podéis añadirlo, lo mejora más si cabe.

Momento perfecto para encender el horno y que vaya cogiendo temperatura, 200 grados, con ventilador.

La masa, una vez hecha, hay que utilizarla ya, no vale eso de dejarla para luego, es muy grasosa y no queda bien. Dividimos la masa en dos partes, una para abajo y otra para la tapa. 
Yo, para ahorrar tiempo, la suelo estirar directamente sobre el papel de horno. Debemos procurar que quede lo más fina posible. Una vez bien estirada, la colocamos con el papel sobre la bandeja de horno y repartimos por encima la manzana con sus acompañantes. 
Estiramos la otra mitad de la masa bien fina. Para evitar que se nos rompa en el traslado hasta la empanada, la enrollamos en el rodillo, pero sin apretar, con suavidad, según la va cogiendo. Calculamos la maniobra de aproximación, y desenrollamos sobre la empanada. Con los dedos vamos cerrando los bordes, procurando que quede además de cerrado, más o menos vistoso, como si fuera un cordón. Si en algún punto se nos ha roto la masa, no pasa nada, nos evitamos tener que pincharla con un tenedor para que respire. Si hemos sido unas artistas del rodillo, le pegamos unos pinchazos a discrección, aquí y allá, para que no reviente la masa con el calor.


Si nos sobra algo de masa, le ponemos unos adornitos y listo. Batimos el huevo, pintamos la empanada y al horno. En unos veinte minutos estará lista y mucho antes, ya empezará a desprender un olor a manzana y a canela que es una delicia. Vigilamos el horno, porque cada uno va como le da la gana, pero en quince - veinte minutos ya la veremos doradita y con un olor estupendo. 

Deseo que os guste.