miércoles, 23 de septiembre de 2015

Lentejas con tomate y queso de Parma.



En mi casa siempre se decía: "lentejas, el que las quiere las come y el que no las deja". Es un plato que suelo preparar con frecuencia, las legumbres son sanas, pero esta vez las hice de forma diferente, por aquello de no aburrir al personal. En cuanto al dicho, procuro que las coman si o si. 

Necesitamos: un bote de tomate casero (la receta está en el blog), lentejas (la cantidad que acostumbréis hacer); un sobre de queso de Parma rallado; un par de hojas de laurel, orégano y albahaca (si son frescos, mucho mejor); unos tacos de jamón; aceite de oliva y sal.


Yo siempre pongo las lentejas a remojo pitipojo, aunque no haga falta, dicen que son menos pesadas, luego las lavo y listas. Cortamos el jamón en dados y en la olla ponemos un fondo de aceite, salteamos el jamón y cuando está, añadimos las lentejas escurridas y les pegamos unas vueltas. Añadimos agua, que las cubra y un poco más de propina y las hojas de laurel, albahaca, orégano y la sal (tened en cuenta antes de echarla que el jamón ya es bastante salado, mejor probar y luego añadir, para no tener sorpresas). Dejamos que cueza todo a fuego lento hasta que el agua ya casi se halla consumido y entonces, añadimos el bote de tomate casero y dejamos que hierva, mejor a fuego lento, hasta que las lentejas estén blandas. Si por el camino nos quedamos sin líquido, añadimos o bien un poco de agua o más tomate. Cuando las lentejas ya están casi listas, añadimos el sobre de queso de Parma rallado y  revolvemos bien. Dejamos un minuto al fuego y apagamos. 
En mi casa las lentejas siempre se sirven acompañadas de arroz en blanco, juntos pero no revueltos. 

Es un plato sencillo y nutritivo que podemos preparar para un par de días y tendremos un primer plato resuelto además, apetece algo caliente ahora que el otoño  ya está aquí dispuesto a quedarse.


Deseo que os guste.