miércoles, 21 de octubre de 2015

Arroz tres delicias.


En mi casa, el virus de la gastroenteritis llegó el otro día de visita y le cogió cariño a mi hija por lo que decidió quedarse con ella unos días. Este ha sido el motivo de que tuviera que hacer una comida de régimen. El arroz que se ve en la foto no era de dieta, pero hice un pequeño apaño y así todos contentos.

Necesitamos: una taza grande de arroz; tres tazas de caldo de verduras, vale el que tengamos en casa o comprar un cartón de esos que ya vienen preparados; seis zanahorias tiernas; una lata pequeña de guisantes; 200 gramos de jamón cocido,  aceite y sal.

Lo primero es pelar y lavar las zanahorias. A continuación, las cortamos en dados pequeños. Ponemos el caldo de verduras en un cazo, echamos las zanahorias cortadas y lo ponemos a cocer a fuego fuerte.  A los cuatro o cinco minutos de estar hirviendo, ya podemos añadir el arroz. El tiempo de cocción depende del tipo de arroz, pero normalmente entre quince y veinte minutos,  será suficiente. Yo procuro apagar el fuego cuando aún está un pelín duro, lo tapo y lo dejo reposar unos minutos y no suele fallar, queda en su punto.
Después de reposar el arroz, he separado un poco para la pobre enferma (arroz y zanahoria, lo puede comer). El resto, lo he  puesto en un colador, le he añadido la lata de guisantes (escurridos) y he pasado todo por un chorro de agua fría. 

En un WoK (por aquello de que le da un sabor más oriental), he puesto un fondo de aceite de oliva a calentar. Mientras el aceite se calentaba, a fuego lento,  porque sino no me daba tiempo, he cortado el jamón cocido en trozos. Salteamos en el aceite los pedazos de jamón y,  añadimos el  arroz con las zanahorias y los guisantes, le pegamos a todo unas vueltas y listo para servir.

Con unos filetes a la plancha, ha sido una comida única para todos, enfermos y sanos, rápida, sencilla y económica.

Como me sobró un poco, por la noche hice una tortilla francesa XL, la corté en trozos y calenté los restos del arroz en el microondas con un poco más del caldo de verduras. Luego lo mezclé todo y ya tenía cena.  Con una taza grande de arroz, resolví un montón de cosas, parece mentira a veces con que poco, podemos hacer mucho.