martes, 6 de octubre de 2015

Croquetas de lacón con grelos.







La verdad es que uno de mis platos favoritos, como buena gallega que soy, es el lacón con grelos. Lo cierto es que hay variantes, cada uno lo prepara un poco al gusto de sus comensales. En mi casa, no nos gusta ni la oreja, ni la cabeza del cerdo, solo el lacón, la costilla salada, los chorizos, los grelos (que en este caso eran nabizas, aún no es la época de los grelos) yllas patatas. Ya se que no parecerá muy ortodoxo, pero también lo he acompañado de unos garbanzos, que aunque son más propios del cocido, en casa les encantan. El lacón con grelos, es un plato de diez, pero la sopa que se prepara con el agua de cocer todo, no se queda atrás, para mí es tan rica o más que el plato principal. Después del festín del lacón con grelos, quedan esas sobras que van danzando y que ya no apetecen. Y ha sido precisamente con eso que ya nadie quiere, con lo que preparé estas exquisitas croquetas.


Necesitamos: las sobras de un lacón con grelos o de un cocido, un litro de leche entera, 100 gramos de mantequilla, 200 gramos de harina y sal.

Lo primero es escoger y desmenuzar todas las sobras. Le quitamos los pellejitos a la carne, y la desmenuzamos, cortamos los grelos o nabizas, aplastamos los garbanzos y listo. Si os gusta más, también se puede triturar todo con un par de golpes en la picadora. Yo lo preparé en la thermomix y cuando ya añado los restos del lacón, pongo todo medio minuto a velocidad 9 para que se quede más deshecho.

La preparación de las croquetas, es como todo, hay que darles el punto. Lo primero es templar la leche en el microondas para que liguen más rápido. A continuación, derretimos la mantequilla a fuego suave y cuando está líquida, le añadimos la harina. Revolvemos todo  hasta que se queda una papa gruesa. Hay que darle con energía para que no nos queden grumos. Le damos vueltas, aplastando los grumos, si los tiene, con una cuchara de madera y vamos añadiendo la leche templada y revolviendo. Se trata de revolver a fuego medio hasta que la bechamel espese bastante, entre diez y doce minutos  y otro tanto de paciencia. Si a pesar de todo el cuidado y esmero, nos quedan algunos grumos, metemos un poco la batidora y acabamos con ellos por la vía rápida. Cuando ya la tenemos perfecta, añadimos el picadillo con los restos del lacón y revolvemos bien. Es el momento preciso para probar de sal porque,  el lacón con grelos  suele ser un plato bastante salado y saleroso por lo que, a lo mejor, ya es suficiente. Si no es así, añadimos sal, revolvemos y  probamos hasta que está a nuestro gusto.  Ponemos la masa de croquetas en una fuente plana y con una cuchara sopera, mojada en mantequilla pintamos la superficie; es para evitar que se forme esa costra dura que luego es un rollo para ligar las croquetas. Cuando está fría la masa, a ligar croquetas como si estuviéramos en el cole jugando con la plastilina. El rebozado a gusto de cada uno, yo las mías, solo las rebocé con pan rallado y han quedado bien.