miércoles, 7 de octubre de 2015

Ternera rellena de queso con salsa de zanahoria.


Esta salsa de zanahoria la preparaba mi madre para la carne asada y a todos nos encantaba. Cierto que, como todo lo que cocinan nuestras madres, la suya tenía un toque especial, pero he de decir, que la mía tampoco estaba nada mal.

Lo primero es comprar un buen pedazo de ternera que nos sirva para rellenar. Si no estamos por la labor, siempre nos queda pedirle al carnicero que nos la rellene él. El mio, que es un santo varón, me escoge el pedazo, me lo limpia y hasta me da la red para rellenarla yo en casa.

Necesitamos: un buen pedazo de ternera que valga para rellenar (por aquello de la forma); un bote de aceitunas sin hueso (esto es opcional, pero le da un toque a la carne); 200 gramos de queso en un trozo (lo mejor uno cremoso); medio kilo de zanahorias; dos cebollas grandes; un vaso de vino blanco; aceite, pimienta y sal.

Lo primero extendemos la carne y la salpimentamos. Cortamos el trozo de queso en tiras gordas y largas y lo vamos repartiendo por el medio del pedazo de carne. Las aceitunas, las distribuimos por encima. Cerramos la carne, enrollándola bien para que no se nos salga el relleno y le ponemos la red, procurando que quede bien cerrada. Lo de ponerle la red es un poco rollo, pero con paciencia, al final lo conseguimos. Mi carnicero tiene un tubo (como un pedazo de tubería gorda) donde coloca la red. Pone la carne dentro del tubo y la va dejando caer a medida que saca la red, con el propio peso de la carne, ya se va colando.

A continuación, después de este largo proceso, ponemos una cazuela con aceite y lo calentamos. Doramos la carne a conciencia por todos los flancos para sellarla bien sellada. Mientras se hace, vamos pelando las zanahorias y la cebolla. Cuando la carne está bien dorada, añadimos la cebolla y las zanahorias cortadas en trozos. Dejamos que se dore todo un poco, pero sin quemarse. Entre que le damos unas vueltas a las zanahorias y la cebolla, ponemos a calentar en el microondas un vaso de agua. Tenemos todo perfecto, añadimos el agua caliente y el vaso de vino blanco y  tapamos la olla. Una vez que empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo y dejamos que se haga sin prisas. El tiempo aproximado depende del peso de la carne, pero yo diría que unos cuarenta y cinco - cincuenta minutos por kilo, deberían de ser suficientes para tenerla en su punto. Esta carne conviene prepararla de un día para otro, así será más fácil cortarla porque en caliente se deshace. Al día siguiente, retiramos la carne de la cazuela, le quitamos la red y la cortamos en lonchas. La salsa, la  pasamos en el vaso de la batidora hasta que nos quede cremosa. Si está muy espesa, podemos añadirle un poco de agua. Luego, volvemos a poner la salsa en la cazuela, colocamos los pedazos de carne  y un par de minutos antes de ir a comerla, le pegamos un calentón a todo.

Deseo que os guste.