jueves, 5 de noviembre de 2015

Buñuelos


Buñuelos en mi casa tienen sabor de invierno, de chocolatada y película, todos en el sofá. Creo que nunca los había hecho en el día de todos los Santos, pero tanto verlos en el telediario, me pico la envidia y me puse manos a la obra. Prepararlos es muy sencillo. Lo más engorroso es freírlos. Por supuesto, de rellenar ni hablamos, eso queda para otro día que me encuentre más inspirada, además, el que los quiera rellenos siempre puede mojarlos en chocolate. 

Necesitamos: 400 agua; , 100 mantequilla; un pellizco de  sal;  160 harina;  4 huevos, aceite y azúcar.

Ponemos a calentar el agua con la mantequilla y el  pellizco de sal y en cuanto empiece a  hervir, echamos la harina de golpe y revolvemos bien. Dejamos que la mezcla se enfríe. Cuando ya está tibia o casi fría, vamos añadiendo los huevos de uno en uno. No debemos echar el siguiente hasta que no tenemos el anterior bien mezclado. Cuando acabamos, ya tenemos lista nuestra masa de buñuelos.


En una sartén ponemos bastante aceite a calentar (hay que ser generosos). Con dos cucharas vamos formando bolitas con la masa y las echamos en el aceite muy caliente. Si la masa está de matrícula de honor, los propios buñuelos se van dando vuelta solitos en la sartén cuando se  hacen por un lado, son autónomos, es una maravilla. Les falta saltar y ponerse en el plato. Si no se dan vuelta solos y están algo perezosos y por fastidiarnos, les ayudamos con una espumadera. A medida que los vamos sacando de la sartén los ponemos sobre papel absorvente para que no queden grasosos. Luego, los colocamos en un plato bonito y los espolvoreamos de azúcar normal, azúcar glas o azúcar mezclado con canela. De cualquiera de las maneras están buenos y se dejan comer......

Deseo que os guste.