viernes, 13 de noviembre de 2015

Calamares fritos.









Parecerá una tontería publicar una receta de calamares, pero a mi me encantan y no siempre nos salen bien. En cuestión de frituras, los andaluces tienen un arte que no se puede superar y a mi,  es como más me gustan. Yo los hago a mi estilo y tengo que decir, que no me salen mal del todo. Recuerdo de pequeña un Kiosco que había en Coruña, en la plazo de Orense que preparaban unos deliciosos bocadillos de calamares fritos, que delicia....
Vamos al lío, estos de la foto, los he preparado con harina normal, también se pueden  hacer con harina de garbanzos, pero eso....otra vez será. 

Necesitamos: unos calamares frescos y buenos; una cucharada de sal: un limón; cuatro o cinco cucharadas soperas de harina y aceite de oliva en abundancia para freírlos.

Lo primero es lavar los calamares, cortarlos y secarlos bien con papel de cocina. A continuación buscamos una bolsa plástica que esté impoluta, limpísima,  y echamos dentro la harina, la sal y la piel rallada del limón (no toda, rallamos solo una tercera parte aproximadamente). Echamos los calamares y, sujetando la bolsa cerrada, la agitamos como si fueran las maracas de Machín. (podemos cantar algo al tiempo que agitamos) Abrimos y comprobamos que estén todos en perfecto rebozado. Si no es así, volvemos a cerrar y agitar. 

En una sartén o en la freidora, mucho mejor, calentamos bien una cantidad generosa de aceite. En cuanto empiece a humear, vamos sacudiendo los calamares dentro de la bolsa y echando al aceite. Cuando están bien dorados, los ponemos sobre papel de cocina, para que absorvan los restos de aceite y luego, a la mesa. 
De esta manera, están estupendos y no se mancha nada. La bolsita, una vez que hemos freído todos los calamares, a la basura. Si los freímos en la freidora, todavía más limpio, no nos saltarán y quedarán perfectos. 

Deseo que os gusten.