viernes, 6 de noviembre de 2015

Huesitos de Santo.


Me acabo de dar cuenta que casi no se nota que me gusta el dulce. Si es la festividad de todos los Santos, pues lo típico, huesos de Santo y buñuelos. Que es Carnaval, torrijas y freixos. Que es verano, helados y tartas frescas. Que no es ninguna festividad, tampoco importa, habrá que hacer un postre igualmente. Esto lo digo porque creo que he subido demasiadas recetas de dulce estos días.  En fin,  he de poner un dulce en mi vida, puede que tenga adicción. 
Los huesos de Santo, los hago todos los años, en mi casa nos encantan y la verdad es que tienen un precio prohibitivo . Preparlos no tiene dificultad alguna, solo hace falta algo de paciencia y materiales. Los primeros años, los hacía utilizando un palo grueso y grande de los pinchos morunos, pero luego compré unos artilugios de acero  que existen para tal menester. Este año, ya me tiré de cabeza a la piscina y los enrollé en uno de mis dedos, eso si, bien mojado en azúcar glas, quedaron algo más gruesos, pero también  más fáciles de rellenar.



Necesitamos: un vaso de agua (sin llegar hasta arriba);  igual cantidad de  azúcar; un pedazo generoso de la monda de una naranja; 375 gramos de almendra molida; azúcar glas y luego para el relleno, lo que más os guste. Yo los rellené con dulce de leche, mermelada de fresa y cereza, todo comprado y ya elaborado. 

El vaso de agua con el azúcar y la  naranja lo ponemos al fuego en un cazo no muy pequeño (necesitamos espacio, luego echaremos la almendra y tendremos que revolver, así evitamos manchar otro cacharro). Dejamos que hierva a fuego fuerte hasta que tengamos un almíbar a punto de hebra (mojamos dedo en agua fría y cogemos una gota de almíbar, al tocar con otro dedo tienen que quedarnos como unas hebras). En cuanto el almíbar está listo, apagamos el fuego y añadimos la almendra molida y lo mezclamos todo muy requetebién. 
Yo esta parte, la hice en la thermomix, temperatura 100, velocidad 1, creo que unos veinte o veinticinco minutos. Luego añadí la almendra, quité la temperatura y mezcle todo a velocidad 4 unos segundos. 
La masa o mazapán ya está listo, ahora tenemos que esperar a que enfríe. Podemos hacer unos ejercicios de relax y meditación para prepararnos para el siguiente paso. 

Para la preparación de los huesos, hay que armarse de rodillo, los artilugios de acero para enrollar el  mazapán o algo similar que tengáis por casa,  azúcar glas y el cortador de la pizza o un cuchillo bien afilado.  
Espolvoreamos el lugar de trabajo con azúcar glas, ponemos la masa en porciones y  con el rodillo vamos haciendo una placa fina. Luego con el cortador de la pizza o con un buen cuchillo vamos recortando cuadrados pequeños, (más o menos del tamaño de los huesos que vemos en la confitería). Sea cual sea el utensilio que tenemos para enrollarlos, lo mojamos en azúcar glas para que el mazapán no se nos pegue. Enrollamos el cuadrado en el utensilio, en mi caso dedo y con los dedos que aún nos quedan, vamos apretando los bordes para que se cierre (esto se hace más fácil que se explica). Los huesos que vamos formando, los ponemos a reposar en una rejilla. 
Cuando ya hemos acabado con todos, solo  nos queda rellenarlos. Manga pastelera, mermelada o lo que más os guste y a la faena. Es algo laborioso, sobre todo el formar los huesos, pero luego, el resultado vale la pena.  

Deseo que os guste.