viernes, 27 de noviembre de 2015

patatas asadas rellenas.





En verano, cuando vamos a visitar a mis queridos primos, suele coincidir con la feria de Soto del Real. Fue precisamente en esa fiesta, hace años,  donde vi por primera vez,  un puesto en el que vendían unas patatas asadas y rellenas, que a mi familia le encantaron. Debió de ser la añoranza de la familia, de las vacaciones y del buen tiempo, que el otro día me acordé de las dichosas patatas y las preparé. No recordaba exactamente los ingredientes de las de la feria, pero las de casa, nos gustaron a todos.

Necesitamos: un par de patatas medianas por comensal o, más si son tragones; una bandeja de champiñones; un paquete de mozarella rallada; una loncha gruesa de jamón serrano; aceite de oliva; mayonesa; tomillo, albahaca, orégano y sal.

Lo primero es armarnos de un buen estropajo de alambre o un cepillo duro y lavar y frotar a conciencia las patatas debajo del agua. Cuando ya las tenemos como los chorros de oro, las ponemos en un plato y les echamos los hierbajos, la sal y un buen chorretón de aceite de oliva por encima. Tapamos con una tapa de microondas y las metemos seis minutos. Cuando pare el aparato, les damos vuelta y otros seis minutos. (cuidado con el vapor  al levantar la tapa, no quiero ser responsable de que nadie se queme). El tiempo de asarlas, dependerá del tamaño de la patata, lo más seguro es pincharlas con una brocheta para saber como van y, en función de ello,  ir programando más tiempo (con vuelta y vuelta para que se hagan por igual). 

Mientras las patatas se hacen, lavamos y cortamos menudos los champiñones. El trozo de jamón lo cortamos también en pedazos pequeños. Ponemos una sartén al fuego con un fondo de aceite y cuando está caliente, echamos los pedazos de jamón y los champiñones. Dejamos que se  haga todo bien, revolviendo de vez en cuando. 

Encendemos el horno, esta vez el tradicional a 250 grados con calor arriba (para gratinar)  y abajo.

Cuando las patatas no nos abrasen, las pelamos por la parte de arriba,  (lo suyo es dejar el resto de la monda)con una cucharilla les  hacemos un hueco y las vamos colocando en una fuente de horno o envolviéndolas en papel de aluminio (dejando arriba sin tapar), como más os guste. Vamos poniendo un buen montón de relleno encima de cada hueco. He de deciros que yo a unas les puse un pegote de mayonesa encima y a las otras no;  personalmente, me quedo con las de la mayonesa, mucho más ricas y jugosas. Cuando ya tenemos la patata, el relleno y el pegote de mayonesa encima,  ponemos la mozarella rallada y, tatachánnnnn!!!!  ya tendremos un aprobado en malabarismo si conseguimos que todo se aguante encima de la patata. Con sumo cuidado y haciendo equilibrios, metemos la bandeja al horno, que estará caliente, hasta que la mozarella y la mayonesa estén con un precioso bronceado. Apagamos y servimos.  El relleno que me sobró lo  puse, caliente, en un cuenco  y, otro con mayonesa.  Estaban muy buenas, pero también será que a mi, una buena patata, me encanta. 

Deseo que os guste.