viernes, 20 de noviembre de 2015

Quiche de champiños.










Como me sobró bechamel en abundancia de los crepes, preparé este quiche. No se tira nada y mucho menos una bechamel que por casualidad te ha salido buena.

Para la masa necesitamos:  250 gramos  de harina;  125 gramos  de mantequilla a temperatura ambiente; 1 huevo; un pellizco de sal y dos o tres cucharadas de agua templada.

Para la bechamel, copio y pego la receta de la otra entrada para que no tengáis que buscar. Necesitamos: medio litro de leche; 50 gramos de mantequilla; 60-70 gramos de harina;  una cebolla pequeña; una bandeja de champiñones; nuez moscada y sal. 
Necesitaremos también tres o cuatro huevos para mezclar con la bechamel y un poco de queso rallado para rematar la faena.

En una cazuela, ponemos  la mantequilla y un chorro de aceite de oliva (lo  mínimo para que no se queme la mantequilla), lo calentamos y  pochamos a fuego suave la cebolla hasta que está transparente. A continuación añadimos la harina, le damos unas vueltas a todo y cuando la pasta está hecha, vamos añadiendo la leche templada y revolviendo. Añadimos sal, nuez moscada rallada y la dejamos cocer, revolviendo, unos quince- veinte minutos hasta que espese, Los champiñones los lavamos, los cortamos menudos y los salteamos en una sartén. Cuando tenemos la bechamel hecha, los añadimos y le pegamos un batido a todo con la batidora (el batido a gusto del consumidor, si nos gustan los tropezones o no).

Si tenemos thermomix o robot de cocina, ponemos la mantequilla con el chorro de aceite y programamos temperatura 90, 1 minutos, velocidad 1. Pasado este tiempo,  echamos la cebolla y dejamos a temperatura 90, velocidad 2,  unos dos minutos. A continuación añadimos los champiñones lavados y secos. Dejamos todo a velocidad 2, temperatura 90, 5 minutos. Al finalizar el tiempo, echamos la harina. la leche, la nuez moscada y la sal y programamos 7 minutos, temperatura 90, velocidad 4. Cuando suene el aparato, ya tendremos echa la bechamel. 
Si nos queda muy suelta, un truco es disolver una cucharada de maizena (o la que haga falta) en un fondo de leche e ir añadiéndola poco a poco (con el  fuego encendido,  por supuesto) y revolviendo hasta que nos quede como queremos. Mientras la bechamel se templa, vamos preparando la masa.

Empezamos por calentar el horno a 250 grados.

Para la  masa, si tenemos robot de cocina, ponemos todos los ingredientes, batimos a velocidad 4 un par de minutos y listo.

Si no tenemos robot de cocina, ponemos la harina en un bol grande, luego la mantequilla y la sal y se trabaja hasta que nos quede una textura arenosa. Añadimos el huevo y el agua templada, y  amasamos hasta que se forme una masa  homogénea (no demasiado, no es de esas  masas que cuanto más amasas mejor lo pasas). Formamos una bola  y la estiramos con el rodillo.
Colocamos un papel de horno sobre el molde y si no tenemos, lo engrasamos. Ponemos la masa, recortamos los bordes, la pegamos y ajustamos al molde, y lo  metemos en el horno entre siete y diez minutos.
Ya tendremos la bechamel templada y nos queda batir bien los huevos, añadirles si queremos,  algo de sal y pimienta y mezclar con la bechamel. Ponemos la mezcla en la tartaleta y espolvoreamos con queso rallado.  Volvemos a meter al horno unos cinco o seis minutos a 225 grados.

Deseo que os guste.