miércoles, 2 de diciembre de 2015

Sopa de marisco.



Esta sopa es una delicia; llegar a casa del frio de la calle y tomarse un plato de esta sopa bien caliente, reconforta y tiene sabor de invierno. Nos carga las pilas y además es una forma de comer verduras y pescado, sin que se note demasiado, casi sin querer.

Necesitamos: tres pimientos rojos medianos o dos grandes; una cebolla grande; dos dientes de ajo; un bote de tomate natural triturado (pequeña) o tomates naturales bien maduros ( tres o cuatro); medio kilo de gambones y en mi caso, tenía un buey de mar. Podemos utilizar marisco solo (los que nos de la gana o esté mejor de precio); solo pescado o pescado y marisco. Esto queda al gusto de cada uno. Según lo que elijamos, tendremos una sopa mas lujosa o humilde, pero igualmente buenísima. Necesitaremos también una taza de fideos finos para sopa. Si os gusta, también está muy buena con arroz, pero el inconveniente que tiene es que, si nos sobra, al día siguiente, el arroz se pone un poco blandengue. 

Lo primero es cocer el buey, si está vivo lo ponemos en una olla con agua fria y abundante sal (sin pasarse, pero más bien salado). Ponemos a fuego fuerte y una vez que hierva, contamos 20 minutos. Si está muerto, lo echamos una vez que el agua hierva y el mismo tiempo.  Pasados los veinte minutos, lo sacamos con una espumadera y lo refrescamos debajo del grifo de agua fria. El agua dejamos que siga cociendo y echamos los gambones sin la cabeza. Los dejamos cocer unos siete- ocho minutos, los sacamos  y les damos también una ducha de agua fria. El agua de cocer todo, la guardamos como oro en paño, será lo que le de sustancia a la sopa y un sabor a mar de matrícula.
Las cabezas de los gambones las freimos en un vaso pequeño de aceite, apretando con la mano del mortero para que suelten la sustancia. Con un par de minutos, será suficiente. 
El aceite de cocer las cabezas, lo colamos en una cazuela. Pelamos la cebolla, los dientes de ajo y los pimientos. Cortamos todo y ponemos a calentar el aceite de las cabezas. Echamos todo y lo rehogamos a fuego lento un buen rato, revolviendo de vez en cuando. Cuando la cebolla y compañía ya está blanda, echamos el bote de salsa de tomate y si es necesario, una cucharadita de azúcar. Dejamos que cueza todo a fuego lento, un buen rato, aproximadamente 30-40 minutos. No pasa nada si lo dejamos más tiempo. Cuando ya huele todo a gloria, añadimos, colada, el agua de cocer los mariscos (con un colador fino).  Revolvemos todo bien y probamos de sal, seguramente no sea necesario añadir más. 
Ponemos a cocer el caldo que hemos hecho y cuando hierve, añadimos los fideos. 
Mientras los fideos se cuecen, pelamos los gambones y los cortamos. Escogemos el buey. En cuanto los fideos ya casi están, añadimos el marisco y dejamos que cueza todo junto un par de minutos. 
Para mi gusto es una sopa de lujo, que según los ingredientes que escogamos, vale incluso para una cena o comida navideña. El truco, prepararla sin prisa y con cariño. Lleva algo de tiempo pero vale la pena.

Deseo que os guste.