martes, 15 de noviembre de 2016

Tarta de manzana y crema.




Llevo una temporada un poco perezosa, pero es hora de recuperar el placer de compartir mis recetas. Esta la he preparado el Domingo para el postre, algo dulce y rico para disfrutar de un día sin trabajo y en familia. Es una receta sencilla, con hojaldre congelado y crema pastelera con un sobre de flanín. El resultado muy bueno, la mía como siempre bastante dulce, pero eso es a gusto del consumidor. 

Necesitamos: para la Crema: un sobre de preparado para natillas o flán, cuarto litro de leche (yo he puesto mitad leche y mitad nata líquida y ha quedado una crema contundente y sabrosa), unas cucharadas soperas de azúcar (yo le he puesto leche condensada a ojo, en mi caso mi ojo es siempre grande para estas cosas, he sido generosa), la leche la he hervido con un palo de canela que luego he retirado para que le diera más sabor, porque la manzana y la canela es una combinación que me gusta. Necesitamos también: tres manzanas hermosas, las que más os gusten y Una placa de hojaldre congelado. 

La masa de hojaldre la sacamos del frigo o del congelador según la que hayamos comprado, la desenrollamos y la colocamos sobre un molde de tarta. 
Preparamos la crema pastelera siguiendo las instrucciones del sobre; calentamos toda la leche con el azúcar o la leche condensada, a excepción de medio vaso en el que disolvemos el contenido del sobre, cuando la leche hierve, le añadimos los polvitos mágicos, revolvemos un rato con cuchara de palo para que no se pegue y cuando espese ya estará  listo. 

La preparación es rápida y sin dolor, por lo que conviene ir preparando el horno, el mío a 190 con ventilador, la temperatura depende un poco de cada uno pero por ahí anda.

Cuando ya tenemos la crema y la masa preparadas y en la línea de salida, vamos con las manzanas, las pelamos, las cortamos en cuatro, retiramos los corazones y hacemos láminas en forma de gajos (finitos, porque en otro caso quedarían muy crudas). Esto lo hemos de hacer con rapidez para evitar que se oxide la manzana y nos quede fea. 
Sobre la masa colocamos la crema pastelera que estará tibia y sobre esta, vamos poniendo las manzanas de forma que queden bonitas, en redondo, en cuadrado, en triángulo o como más os guste, pero que tenga una buena pinta. Yo espolvoreé por encima de la manzana un poco de azúcar glas, por aquello del bronceado de la manzana, para que le diera un poco de alegría. 
Metemos la tarta al horno caliente y nos da el tiempo de pegarnos una ducha con calma. No controlé el tiempo pero creo que fueron aproximadamente unos quince minutos. Por tanto cuando metamos la tarta al horno, nos podemos duchar pero nada de mascarillas, exfoliantes, masaje corporal y demás, porque se nos quemará. 

Para rematar la tarta, tenía unos sobres, tal que este que os retrato aquí abajo, que se mezclan con azúcar (dos cucharadas), se les añade un vasito de agua y se pone a hervir todo junto. Cuando la tarta está templada, se le reparte por encima con una cuchara y queda ese aspecto brillante y gelatinoso que resulta más apetecible.







Deseo que os guste,